Por lo visto, los patos tienen personalidad bipolar. Son como una montaña rusa, arriba, abajo, o están muy tristes o muy alegres. Algo así ocurre con Cerezos en flor, tiene momentos bellísimos, imágenes que descubren el talento y la sutileza de la directora, pero también momentos en los que parece que la película no avanza y te dan ganas de darle un empujón, como si fuera un viejo coche en el que han fallado los engranajes del motor.Lo que está claro es que es un película valiente: no es fácil hablar de un tema como la muerte y hacerlo de cara. Se puede hacer con truco, como Isabel Coixet en Mi vida sin mí, o se puede abordar de cara, como Nanni Moretti en La habitación del hijo. Cerezos en flor pertenece a este último caso. La muerte es algo inevitable. Te vas a morir, más vale que lo asumas ya. Sólo hay algo que puede aliviar la muerte de un ser querido. Pero para saber qué es, tendrás que ver Cerezos en flor. No seré yo quien te lo desvele.

A veces, cuando se interioriza por completo que no hay más remedio que acabar criando malvas, se puede decidir vivir la vida a tope. Pero, cuidado, eso no tiene que significar obligatoriamente drogarse y llevar una existencia disoluta maltratando el cuerpo hasta que no aguante más. Puede significar viajar hasta los Pirineos y contemplar el atardecer entre sus montañas. Cada uno vive la vida a su manera. Lo importante es vivirla en libertad y plenitud. Y tú, ¿cómo la vivirías, cómo la vives?
FRANK
PD: Tema de discusión para los que hayan visto la película: ¿qué hace con el dinero?
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