viernes, junio 19, 2009

GÉNOVA - Quien no arriesga...

Michael Winterbottom es un director que se arriesga. Eso me gusta. Es lo que me hace ir a ver todas sus película. Aunque a veces me entren ganas de salirme de la sala a mitad de proyección. Porque, otras veces, me deja clavado delante de la pantalla y no quiero ni parpadear. Winterbottom no tiene estilo. Tiene algo que decir. Por eso seguiré su carrera con interés y ojalá dure muchos años y nos regale muchas películas. Aunque algunas las deteste. Ojalá los directores se preocuparan más por lo que tienen que decir y menos por su estilo. Si me leyera alguno que estoy pensando, seguramente me criticaría en su propio blog.

Génova comienza con la muerte de la madre de la familia protagonista. El resto de la película cuenta el impacto que ha causado en cada miembro de esa familia: el padre, un profesor universitario, y sus dos hijas de muy diferentes edades, una adolescente que ya se siente adulta y una niña de unos diez años (soy terrible calculando la edad de los niños, puede que me equivoque por mucho). Cada uno de ellos se enfrenta a la muerte de la madre de una forma. Y, rodeando a las niñas, a cada una los suyos propios, peligros de diversa índole. ¿Se quedará el padre sin una de sus hijas después de sufrir la muerte de su esposa?

La gran mayoría de las películas cuentan lo que ocurre. Ésta cuenta lo que podría ocurrir. Y precisamente ahí está la dificultad y el valor de Génova. Porque el cabrón lo ha logrado. Ha logrado que el espectador sufra por las desgracias que les pueden ocurrir a las chicas. ¡Ahí tus huevos, Winterbottom!

FRANK