miércoles, julio 15, 2009

TRES DÍAS CON LA FAMILIA – Falsas Apariencias



Léa se ha ido a estudiar a Toulouse pero ahora se ya no desea volver porque allí quiere edificar su vida junto a Séb, su novio.

Piensa dejar una carrera con la que no se siente cómoda. Huir de las imposiciones y la hipocresía.

Quizá se fue lejos para escapar de su familia. Quizá hace todo eso para molestarles. O quizá lo hace porque lo siente así, porque necesita ser diferente a todo lo que ha dejado atrás.

Pero ahora su abuelo se ha muerto y Léa se ve obligada a regresar por unos días al abotargado ambiente de los Vich i Carbó en el que es importante aparentar que todo va bien y en el que hay un tremendo escalón generacional entre los padres y los hijos.

Tres días con la familia es el retrato de una familia burguesa, más tirando a la clase alta que a la media, en la que las sonrisas de cuchillos están presentes también en el entierro del patriarca del clan. Un patriarca que se había ganado muchas enemistades entre los suyos.



Unos personajes bien definidos en su mayoría capaces de enfrentarnos a las relaciones familiares en un momento en el que las emociones están a flor de piel y en el que se nos presentan las típicas ovejas negras y, por supuesto, los trapos sucios y los tiernos recuerdos. Ambos hacen sentir escalofríos al espectador.

Una tremenda frialdad en las relaciones, un distanciamiento en momentos tan duros plasma la situación de una familia quebrada.

El emborracharse para afrontar la mentira vivida tras años de infeliz matrimonio, y sobre todo de infeliz separación.

Y la ira. Ante la histeria de la madre, ante la cobardía del padre, ante la pasividad del tío, ante la arrogancia y falsedad del otro tío, ante la altivez de la tieta y ante el quiebro en su vida pues sus planteamientos se ven truncados. Ante todo ello, la ira, el rencor, de una joven Léa.

Sin embargo, la familia irremediablemente nos une pues somos nosotros mismos.

BEATRIX KIDDO