Despedidas es una película sencilla y bien contada. El protagonista abandona Tokyo para volver a su pequeña ciudad. Tengo la impresión de que, últimamente, veo muchas películas que tratan de la vuelta a los orígenes y a una vida menos complicada (estresante, que dirían algunos) que la que se lleva en las grandes ciudades. Creo que el cine, como reflejo de la sociedad, nos está queriendo decir algo.
Me gustaron muchos detalles de Despedidas. El primero, que la razón de volver a la pequeña ciudad sea el reconocimiento de que no se posee el talento suficiente para la música. Hay que ser muy valiente para planteárselo y ser sincero con uno mismo. Lo más difícil es ser sincero con uno mismo. Con los demás, es pan comido. Si se quiere, claro. También me pareció un acierto que, para hablar de la alegría de vivir, se haya recurrido a una profesión que trabaja con muertos. Muchos amigos me han hablado de una serie llamada A dos metros bajo tierra que, por lo visto, también va por ahí.Quizá la mujer del protagonista, por poner algún pero, sea demasiado complaciente. Tal vez haya momentos sensibleros. Pero se compensan con creces con el humor negro de la primera parte del filme. Definitivamente recomendable.
FRANK








