jueves, julio 30, 2009

DESPEDIDAS - Volver a los orígenes

Cuando me enteré de los candidatos al Óscar a la Mejor Película de Habla No Inglesa (vaya título enorme para un premio, a propósito) pensé que estaría difícil la elección: La clase y Vals con Bashir era películas muy diferentes pero compartían algo: una calidad sobresaliente. Entonces llegó la gran noche y una desconocida (para mí) película japonesa, Despedidas, les arrebató "la preciada estatuilla". ¿Qué película es ésa?, pensé. ¿Y por qué no la veo en nuestra cartelera? Cinco meses después, los cines Verdi nos dan la oportunidad de verla (en pantalla grande, sin piratear, si vives en Madrid o en Barcelona...; si vives en Cádiz, supongo que no te queda otra que recurrir a...).

Despedidas es una película sencilla y bien contada. El protagonista abandona Tokyo para volver a su pequeña ciudad. Tengo la impresión de que, últimamente, veo muchas películas que tratan de la vuelta a los orígenes y a una vida menos complicada (estresante, que dirían algunos) que la que se lleva en las grandes ciudades. Creo que el cine, como reflejo de la sociedad, nos está queriendo decir algo.

Me gustaron muchos detalles de Despedidas. El primero, que la razón de volver a la pequeña ciudad sea el reconocimiento de que no se posee el talento suficiente para la música. Hay que ser muy valiente para planteárselo y ser sincero con uno mismo. Lo más difícil es ser sincero con uno mismo. Con los demás, es pan comido. Si se quiere, claro. También me pareció un acierto que, para hablar de la alegría de vivir, se haya recurrido a una profesión que trabaja con muertos. Muchos amigos me han hablado de una serie llamada A dos metros bajo tierra que, por lo visto, también va por ahí.

Quizá la mujer del protagonista, por poner algún pero, sea demasiado complaciente. Tal vez haya momentos sensibleros. Pero se compensan con creces con el humor negro de la primera parte del filme. Definitivamente recomendable.

FRANK

miércoles, julio 29, 2009

EL GRAN ATASCO - Como te iba contando


Un coche, Maya, el señor Gallardo y toda una vida.




Con esos ingredientes, Fernando Sánchez-Cabezudo ha escrito, dirige e interpreta una obra divertida e interesante.


Maya y el señor Gallardo se conocen en la carretera y sin haberlo planeado sus vidas se verán unidas por ese acontecimiento. Todo lo que les acontece podría haberles sucedido en la ciudad, o no pero a ellos les pasará en su coche porque se han quedado atrapados, para toda la vida, en el “Gran Atasco”.


Pero, ¿de qué huía Maya? ¿cuál es su pasado oscuro? Esa parte de la historia me recuerda un poco a “Locos por Alabama”.


Con una música estupenda y unos actores (Sánchez-Cabezudo y Ana García Cerdeiriña) que hacen brillar el texto, y que potencian el empleo del gesto, tanto que a veces parecen actores de cine mudo, “El Gran Atasco” es una obra divertidísima, algo de lo que ya os advertíamos por aquí


BEATRIX KIDDO

miércoles, julio 22, 2009

PAISITO - Para no olvidar

Este viernes se estrena Paisito, una película dirigida por Ana Díez y protagonizada por (el gran) Emilio Gutiérrez Caba y María Botto. Paisito es una historia de amor en dos tiempos, a través de dos niños que viven el golpe de estado uruguayo y que se reencuentran en España veinte años después. El genial guión de Ricardo Fernández-Blanco se lo presentó a la directora Ana Díez cuando todavía era alumno suyo y, una década después, el proyecto se ha transfomado en película.
La dictadura uruguaya no es tan mediática como la chilena o la argentina, quizás porque no tuvieron a un Pinchet o a un Videla al frente. En aquella ocasión los salvapatrias fueron una junta militar que dio un golpe de estado (1977 - 1985) para frenar el fantasma comunista. Dado que era un país pequeño y no habían matado a estadios enteros como en otros países, pasó un poco más desapercibida. Y, además, la operación Cóndor orquestada por el genocida Henry Kissinguer ya había acostumbrado a Latinoamérica al horror como para preocuparse por un país tan pequeño. Esta vez los terribles bolcheviques que iban a socializar Latinoamérica eran los tupamaros, un movimiento de liberación nacional formado por estudiantes y trabajadores que desataron el golpe cuando interrumpieron la retrasmisión de un partido de la selección de fútbol uruguaya.
La película juega bien con las metáforas, con el miedo a las palabras en una situación en donde hay que medirlas bien. La relación clave de la película se establece entre un exiliado republicano español que trabaja de zapatero (-Dónde está su republicanismo? -En las cunetas de España, dice el personaje) y el jefe de la policía, que ve como su cargo se militariza y debe tomar partido a pesar de sus convicciones.
Ahora más que nunca (año 2009 y un nuevo golpe de estado) conviene revisar una historia prácticamente desconocida, y no olvidar que aunque las películas traten de evitar el maniqueísmo (nos atraen más los personajes ambiguos) siempre hay asesinos y asesinados.
Que quede clarinete.
Pitu

martes, julio 21, 2009

ASHES OF TIME - Lo esperado

Mi teoría es que Wong Kar Wai siempre hace la misma película. Esto no es ni bueno ni malo. Simplemente es su forma de entender el arte. El cine, en este caso. Ahora llega a las pantallas Ashes of time, una película de 1994, que se ha restaurado para disfrute del público. Quien concozca el cine de Wong Kar Wai no se va a llevar ninguna sorpresa. Simplemente va a encajar una pieza más en el puzzle de su cine: entre Chungking Express y Fallen Angels.

Ashes of time trata de un amor complicado. Es una película donde la estética visual es primordial (sin que esto signifique que se relegue a un segundo plano el argumento). Es una película que contiene ciertos símbolos (las jaulas para pájaros, el desierto, el cielo, las estaciones...) que cohesionan el filme; son parte de su argamasa. En pocas palabras, es puro cine Wong Kar Wai. Que nadie se espere otra cosa.

¿Conocéis los gráficos que explican la evolución en botella de los buenos vinos? Así veo la carrera cinematográfica de Wong Kar Wai: evoluciona hasta su punto álgido, In the Mood for Love, y a partir de ahí comienza el declive. Es el mismo vino, pero según cuándo lo tomes, te sabrá mejor o peor. ¿O seré yo el que evoluciono y me avinagro?

FRANK

miércoles, julio 15, 2009

TRES DÍAS CON LA FAMILIA – Falsas Apariencias



Léa se ha ido a estudiar a Toulouse pero ahora se ya no desea volver porque allí quiere edificar su vida junto a Séb, su novio.

Piensa dejar una carrera con la que no se siente cómoda. Huir de las imposiciones y la hipocresía.

Quizá se fue lejos para escapar de su familia. Quizá hace todo eso para molestarles. O quizá lo hace porque lo siente así, porque necesita ser diferente a todo lo que ha dejado atrás.

Pero ahora su abuelo se ha muerto y Léa se ve obligada a regresar por unos días al abotargado ambiente de los Vich i Carbó en el que es importante aparentar que todo va bien y en el que hay un tremendo escalón generacional entre los padres y los hijos.

Tres días con la familia es el retrato de una familia burguesa, más tirando a la clase alta que a la media, en la que las sonrisas de cuchillos están presentes también en el entierro del patriarca del clan. Un patriarca que se había ganado muchas enemistades entre los suyos.



Unos personajes bien definidos en su mayoría capaces de enfrentarnos a las relaciones familiares en un momento en el que las emociones están a flor de piel y en el que se nos presentan las típicas ovejas negras y, por supuesto, los trapos sucios y los tiernos recuerdos. Ambos hacen sentir escalofríos al espectador.

Una tremenda frialdad en las relaciones, un distanciamiento en momentos tan duros plasma la situación de una familia quebrada.

El emborracharse para afrontar la mentira vivida tras años de infeliz matrimonio, y sobre todo de infeliz separación.

Y la ira. Ante la histeria de la madre, ante la cobardía del padre, ante la pasividad del tío, ante la arrogancia y falsedad del otro tío, ante la altivez de la tieta y ante el quiebro en su vida pues sus planteamientos se ven truncados. Ante todo ello, la ira, el rencor, de una joven Léa.

Sin embargo, la familia irremediablemente nos une pues somos nosotros mismos.

BEATRIX KIDDO

lunes, julio 13, 2009

TETRO - El pasado no se puede borrar

Lo malo de los personajes misteriosos y terriblemente atormentados es que, cuando se desvela su razón de ser, pueden defraudar. Es un envite arriesgado. Es un arma de doble filo. Por un lado, la intriga está asegurada, ya que el espectador no deja de preguntarse qué ocurrió en el pasado. Quiere conocer la historia. Pero, por otro lado, cuando todo se desvela, se corre el riesgo de llegar a un "¿y eso era todo?".

Ir a ver una película de Coppola después de trece años sin una película suya en las salas (creo que aquí ni siquiera se estrenó Juventud sin juventud) hace que vaya al cine con muchas expectativas. Y ya se sabe lo que ocurre casi siempre cuando se tienen grandes expectativas. Me gustaría sentarme en la sala de cine sin saber quién ha dirigido la película, pero eso es imposible.

Ahora bien, hay algunos aspectos que nadie puede negar: la fuerza visual de las imágenes, la maestría con que está rodada, tener la gran inteligencia (la de la mayoría de los genios) de rodearse del mejor equipo (¡qué bellas y perfectamente insertadas coreografías!), el acierto de elegir a Vincent Gallo (rostro perfecto para alguien atormentado).

Coppola trata el tema que más le ha obsesionado en su obra (reconocido multitud de veces por él mismo): la familia. Tetro es un melodrama de familia operístico y visual. Seguramente, sea una metáfora de su familia. Quizá sus familiares disfruten más de la película. O, al menos, entiendan cuál es el origen de la metáfora.

Tetro defrauda si se compara con otras películas de Coppola, pero se encuentra por encima de la media que ofrece la cartelera. Desde luego ha sido valiente: ha vuelto a rodar cuando seguramente ganará más dinero si se ocupa de sus viñedos. El pasado no se puede borrar: ni el del personaje protagonista de la película, ni el del director.

FRANK

lunes, julio 06, 2009

TETRO - Tetrorrífica


Tetro es una película irritante (siempre que no puedas salirte de la sala hasta el final). Es una de las películas más ridículas, absurdas y delirantes que recuerdo. El agravante esencial, comparado por ejemplo, con las de “sobremesa” de la tele son, evidentemente, las aspiraciones e ínfulas.

Un amigo me decía que Fellini también es absurdo y delirante. Es verdad, pero el universo que media entre la genialidad y el arte, que es esa sutil capacidad humana de transmitir y compartir emociones, a un elefante entrando en una cacharrería o a los descerebrados de OT desgañitándose delante de un micrófono con peinados que surgen directamente de su tronco encefálico, es infinito.

Si esto fuera literatura no me cabría ni la más mínima duda de que El padrino se la escribió "un negro" a Coppola, supongo que habrá fotos del rodaje y será el orondo italoamericano el que calentaba la silla de “Director”.

Con esta película delante se pueden pensar muchas cosas (a mi abuela le daría tiempo a coserle un juego de 30 pares de orejeras de punto a Dumbo)… en realidad la ficha asegura que sólo dura 127 minutos, sin embargo a mí me parecía razonable encontrar al salir una nevada de Enero o que los dinosaurios hubieran vuelto a tomar lo que fue suyo. Probablemente la obligación de quedarme en la butaca ha sido letal (mi confesor no me permite abandonar los cines precipitadamente, aunque sea en plan casto).

La idea fundamental que se va imponiendo en la cabeza del espectador medio desde los primeros planos es la de fracaso, esa cosa tan aparatosa. Esto es, el director deja claro que el hermano pequeño de Tetro saca una carta manuscrita del bolsillo y la lee con carilla de estreñimiento y se compunge y lloriquea, significa que la carta le emociona y tú te tienes que emocionar; si a Carmen Maura le saltan flashes a la cara es que le hacen fotos, o sea que es una tipa importante; si al prota le saludan por su nombre en un café de Buenos Aires es que es un auténtico canalla. Todo es como de Coco de Barrio Sésamo, pero sin pizca de gracia. Todo es grosero, romo, grueso, tanto que Barrio Sésamo (el español, el de Chema y Espinete) al lado de esto es una cota del arte dramático de nuestro tiempo.

Por si fuera poco, la peli sufre un imparable crescendo catastrófico y estrambótico de manera que llegando al final del metraje (kilometraje) la cosa ya va a ritmo de platillos en el circo y las sucesivas apariciones de Carmen Maura están directamente radicadas en un viaje lisérgico absolutamente incompatible con la salud mental (y no por culpa de la actriz precisamente).

Había leído en algunas críticas que Coppola imitaba a Almodóvar en Tetro. No daba crédito, como no lo dará Almodóvar. El director de El Padrino se ha vuelto un manierista del de Campo de Calatrava y Pepi, Luci, Bom… ver para creer. En efecto, el hombre ha sufrido una especie de obsesión enfebrecida, patosa y reincidente de la que ha hecho una max mix del peor Almodóvar posible, refrito, triturado y mamposteado. Asombroso, no obstante, dentro del conjunto resulta simplemente un detalle morboso.

Si alguien tiene una teoría que explique lo que le ha pasado a este señor, por favor…

PD: ¿Le habrá llegado a Maribel Verdú en su vida algún guión exento de exigencias dramáticas de empelote?


ARM

miércoles, julio 01, 2009

TRES MONOS - Por casi


Tres monos está a punto de ser un “peliculón de escándalo” (según la Clasificación Oficial de Críticos, Críticas y Troncos de Cine de Carabanchel, por encima sólo está “la-vas-a-flipar”, pero se reserva exclusivamente a patanegras).

Es fácil, menos mal, la crítica de esta peli (me la sé, creo que apruebo):

guión – cojonudo
actores – quetecagas
fotografía – mu bonita
ritmo – turrón

Hale.


(Versión Extendida 2.0)

A punto de ser inolvidable. Fue Palma de Oro en Cannes y una cierta consagración de su director Nuri Bilge Ceylan, un señor turco.

La película tiene mucho de admirable y sí que hay rostros y planos que tardarán en desaparecer de la retina de cualquier espectador. El tipo ha querido articular su lenguaje preñado de reflexión mediante una fotografía preciosista, especialísima y admirable para que cada plano se convierta en un lienzo de composición poética, melancólica y psicológica, en una suerte de producto pictórico en tonos mate y colores saturados y plomizos. El resultado está a medio camino de los espacios devastados de E. Hooper, los personajes de Ribera “El Epañoleto” y las caras arrugadas e hipernarrativas de Lucien Freud.

El guión tiene la contundencia de una obra clásica de culpa, familia y desolación. Rotundo y bruñido, entre Shakespeare y Bergman.

El ritmo sin embargo, esa cosa que notas tan fuerte en la nuca en La soledad por ejemplo (a la cual quiere parecerse en algún sentido) se coagula, se hace grumo, luego bola y no puedes tragar. Y sí que era necesario un ritmo introspectivo, reflexivo, contemplativo y demorado como el que funciona felicísimamente en la peli de Rosales, pero no en Tres monos donde al esforzado dire se la ha ido la mano, y algún espectador podría llegar fusionarse con la moqueta del cine en alguno de sus interminables planos.

No es un crimen de lesa humanidad, se aguanta bien y no es necesario usar las mascarillas de oxígeno (que deberían colgar sobre las butacas de los cines en caso de “despresurización”) simplemente lamento lo que ha sido y ha estado a puntito de ser.

En fin.


ARM