
Gianni es un hombre de cincuenta y tantos que vive con su madre excusándose en el “delicado estado de salud” de la misma, algo que también aprovecha para no trabajar.
Pero las deudas les aplastan y se ve forzado a albergar en su casa a otras tres ancianas durante el puente del 15 de agosto, en Italia, una fiesta muy familiar y de amistades cercanas. El dinero que irá recibiendo por ello se convertirá en un protagonista más por su importancia en el manejo de voluntades.
A lo largo de la cinta se va viendo la evolución en las relaciones de los personajes, sin florituras argumentales y con un tratamiento casi documental de la cámara en algunas ocasiones.
La película funciona en la amabilidad y en toques de humor que la salpimientan como todos los platos que Gianni prepara y que tienen un aspecto suculento. Sin embargo tiene reflexiones muy duras como la soledad de la vejez, la pérdida de la autonomía, el pensar en ser un estorbo para tus familiares y el saber que el respeto a las canas no se lleva.
Vacaciones de Ferragosto es, en el fondo, una puñalada o sólo un bofetón, dependiendo de lo cerca que se encuentre uno de la Tarjeta Dorada. Es un oasis, en el desierto de la vejez, de la monotonía, poco antes de que no haya nada más.
BEATRIX KIDDO
