jueves, mayo 13, 2010

EL LICENCIADO VIDRIERA - Quien no lo pille, que no se ría


Cuán tentado se ha sentido un servidor en acudir a una farsa adaptada de una novela escrita por el ínclito Miguel de Cervantes Saavedra. (Conocerán vuesas mercedes al susodicho por haber escrito esa gran novela, que algunos osan atribuirle el mérito de ser la primera novela moderna, aunque no tenga ninguna relación con esos chicos que visten pantalones pitillos aunque tengan las canillas más delgadas que, precisamente, El Quijote, y que abarrotan las tabernas del Madrid más castizo).

Es menester reconocer el mérito de dos cómicos que, con poco más que unos trapos, una banqueta, una cuerda y unas barbas postizas, cuentan las andanzas del licenciado Vidirera por el mundo, que, por entonces, no era mucho más que Italia, Flandes, Francia y Valladolid. ¡Pero voto a Dios que me subleva que me expliquen las chanzas como si fuera un chiquillo que no levanta dos palmos del suelo u hombre de poca entendedera! (¿Sabéis cuando se cuenta un chiste y hay que explicarlo y entonces no hace ni puta gracia? Pues eso).

No dejó de sorprenderme, por lo demás, las risas de alguna parte del respetable cuando un cómico simulaba estar en Venecia vistiendo un típico sombrero del lugar y con un largo palo remaba como si montara en góndola. O cuando, al hablar del papa, aparecía tocado con una mitra.

Y, por favor, si se quiere meter una buena pulla (que, por otra parte, me parece estupenda y una verdad como un templo) al horrible lenguaje que usamos en estos tiempos anglófonos y tecnológicos poniendo como ejemplo la palabra "friqui", que no se compare con la palabra "zombi".

FRANK

Teatro Fernán Gómez - Sala II

Dirección de Carlos Martín, dramaturgia de Alfonso Plou.
Protagonizada por José Luis Esteban y Javier Aranda.
Del 12 al 30 de mayo.
Viernes a domingo: 14 €; miércoles y jueves: 10 €.
Grupos (10 a 30):10 €; (+ de 30): 8 €.
HORARIO: Miércoles a sábado: 20:30; domingo: 19:30h.

1 comentarios:

Los criticones dijo...

En verdad lo mejor de la obra resultaron ser las idas y venidas de los actores y sus complementos de vestuario pues lo demás dejó bastante que desear.

Las explicaciones sobrantes se me hicieron casi un insulto a la inteligencia del espectador y si tan mal está el público en cuestión de entendederas a juicio de los encargados de adaptar (por decir algo) esta obra, pues mala suerte para el que no pille las cosas que ya somos mayorcitos.

¡Ah! Ver a "Saza" entre el público, también tuvo su puntito.


Teatrales Saludos.

B.K.