miércoles, enero 20, 2010

EL CÓNSUL DE SODOMA, UN TIPO SERIO, AVATAR, AMERRIKA


EL CÓNSUL DE SODOMA

La vida de Jaime Gil de Biedma es interesante, como la de cualquiera si está bien contada, o quizás un poco más por aquello de entregarse con fruición a sus aficiones orgiástica, sodomita y bisexual en pleno paroxismo franquista, por viajar hasta Filipinas de jefazo colonial en los cincuenta, por ser un poeta burgués con muy mala conciencia burguesa, por ser un vitalista, un lúdico, un lúcido, un dionisíaco, un sufridor y ser sobre todo, un cachorrísimo de camada de oligarcas (su sobrina Espe Aguirre Gil de Biedma sigue, como siempre en su familia, mandando mucho en España... hay cosas que no cambian).

 

La semblanza del hombre no sale ni bien ni mal ni todo lo contrario. A unos les ha ofendido y a otros no. Sexo hay bastante pero siendo el año que corre, no es como para sufrir una apoplejía en la butaca, aunque a veces es homosexual y muchas veces el protagonista paga por ello. Sospecho que es más lo primero que lo segundo el catalizador de las iras: hay que joderse.

 

La peli no es un desastre… por muy poco. Resulta estrepitosa a ratos y con aspiraciones inalcanzadas el resto del tiempo. Jordi Mollá no destroza el personaje durante todo el metraje: ocasionalmente, en unos cuantos planos, hace de un posible Gil de Biedma, el resto es un naufragio. La cosa alcanza el centro del absurdo cuando Mollá habla de filosofía o de literatura con un señor disfrazado de Leoncio que a su vez aspira a hacer de Carlos Barral, talmente Epi y Blas charlando de Shopenhauer. También está desternillante subido en un sidecar de tiovivo pretendiendo ser una moto en la carretera, y quizás la guinda sea su envejecimiento que haría las delicias del maquillador de Cruz y Raya. El delirio.

 

 

UN TIPO SERIO

 

Fundamentalmente una tomadura de pelo donde los Cohen, sospecho, se fuman algunos enteógenos de más mientras decantan su particularísimo e intransferible bestiario de recuerdos judaico-infantiles (como los hermanos Fresser en El milagro de P. Tinto, pero sin maldita la gracia) y deciden colocárselo a los espectadores sin siquiera hilvanar un mísero guión y con la intención fundamental de reírse de éstos (¡yo!) y de sus desplumados productores, manteniendo, eso sí, siempre una amplia sonrisa indi-millionaire con carta blanca (sin embargo) en el circuito comercial.

 

Veredicto: Culpables porque ellos lo saben.

Pena: Emule sin piedad.

 

AVATAR

 

Si existe la ciencia ficción se llama Avatar. El gran cine mágico de infancia, el que dibuja una cosmogonía llena de naves, halcones milenarios, planetologías imperiales y tierras-medias pobladas de elfos, orcos y enanos en las que se hablan un babel de diccionarios y el espectador sube y cabalga a lomos del caballo cuatralbo de Aragorn como un niño de cuatro años. Eso es también Avatar, con su galaxia, sus héroes y sus nuevas leyes biológicas, sus mundos paralelos, sus selvas, sus bichos, su etnografía y su ecología.

 

Lo más simpático de Avatar sin embargo no es el muy molón 3D, sino su carácter subversivo en tiempo de guerra (Irak, Afganistán) en el que se desangran las tropas enviadas por el nuevo césar negro y resulta que en el corazón mismo del Imperio, la maquinaria de El Gran Dólar pare un panfleto exactamente a favor del bando aplastado por el mineral que hay bajo sus pies (petróleo en los periódicos y piedrecitas en la peli), la misma máquina que antes hacía de zapa a los cañones vacunando con pelis sobre los indios, los rusos y los terroristas.  La cinta empieza con una referencia directa a los mercenarios de Blackwaters y continúa con un alegato ecologista en tiempos en que tal palabra desapareció por algún retrete de los noventa y todo mientras los maderos del G20 meten en el trullo en Copenhague a novecientas personas del tirón y a los jefes de Greenpeace les recetan veinte y un día incomunicados. Mientras, en los multicines aledaños y en los de todo el planeta alguien proyecta esta pildorita. ¡Viva la revuelta en el Imperio! ¡Muera Roma!

 

 

AMERRIKA

 

Película archicorrecta que, en el fondo, ya he visto muchas veces y sin embargo sigue siendo imprescindible.  El guión es tan sincero como los actores porque la directora cuenta la historia de su familia de emigrados palestinos en la América de las oportunidades, el desarraigo y la discriminación. Es un cruce entre las recientes Edén al oeste (Costa Gavras), The Visitor (Richard Jenkins) y Gran Torino (Eastwood) sin la capacidad de fuego de la última, claro.

 

Hay gente que sigue educando aunque sea en salas minúsculas. Igual la podían pasar en Vic. 


PD: BEATRIX KIDDO que se entera bastante más que yo, explica muy bien Un tipo serio


ARM



domingo, enero 17, 2010

LA CINTA BLANCA - ¡Deja de hurgar en mí, maldito!

¿Cómo empieza una revolución, en este caso en el séptimo arte? ¿Comenzará con una película a color con un argumento clásico de un héroe que persigue un objetivo mítico? ¿O quizá con un filme en blanco y negro donde hay luminosos campos de trigo y tenebrosas habitaciones iluminadas tan sólo por un quinqué y bosques en los que lo único que se distinguen son las antorchas y parte de los rostros de quien las sujeta mientras el resto de la pantalla es oscuridad? ¿O será un argumento en el que el protagonista (¿y si no hay un solo protagonista?) no tiene un objetivo, una meta que cumplir? ¿O será una película sin música (quizá ni siquiera te hayas enterado)?

¿Necesita una película que se supone una nueva revolución en el cine anunciarse como tal?

No esperes que La cinta blanca resuelva el misterio como si fuera un episodio de CSI. O, en todo caso, no esperes que eso sea lo importante. Lo que le importa a Haneke es saber por qué se ha cometido, no quién lo ha hecho. Y esa pregunta no se resuelve con una más o menos truculenta trama bien construida y mejor contada. Se necesita algo más. Se necesita hurgar en el alma humana. En las miserias sobre todo. Sin olvidar dónde y cuándo viven los personajes, su contexto histórico-social. Casi nada (¿a quién me recuerda esta última frase?).

Supongo que ahí está la clave de por qué el cine de este maldito alemán siempre te deja (en mayor o menor grado) una cierta sensación de desasosiego, de malestar: porque ha hurgado en tu alma, te ha manipulado para que sientas esa basurita que tienes ahí, dentro de ti. Y a nadie le gusta que le hurguen dentro.

A veces, impacta más lo que no se ve que lo que no se ve. A veces, aguantar las lágrimas puede ser lo más revelador y angustioso. A veces, una película no tiene que resolver el misterio que propone. Pero, cuidado, no todos saben usar esos códigos. Sólo los grandes maestros.

FRANK

jueves, enero 14, 2010

DOS MENOS - Dos grandes


¿Qué harías si te quedaran una o dos semanas de vida?

Y pensarás: ¡qué preguntas hace esta mujer! Así, en frío y sin anestesia, ¿no? Pero así es como se lo dicen a los personajes. Y no les preguntan, les dicen que se mueren. Un médico con un Máster en Inteligencia Emocional por CCC.

Supongo que lo mejor que podríamos hacer ante una situación así es no tener que arrepentirnos de nada (o casi nada) de lo que pudimos hacer y era importante cuando no éramos conscientes de la cuenta atrás. Pero eso no es fácil.

Dos menos recorre los sentimientos más profundos, las miserias y grandezas de dos personas a las que se les acaba el tiempo.

Dos compañeros de habitación de un hospital que se han visto unidos por un fatídico destino, por un médico inhumano y por una necesidad de vivir (de verdad) lo poco que les queda y lo hacen con la única persona a la que tienen.

El hilo argumental de la obra es, al principio, bastante pobre: dos abuelillos en "Los últimos días de Pompeya" (vamos, que no hay quien les salve de morir) y que se encuentran con una embarazada a la que su pareja abandonó por miedo y deciden solucionarle la vida a ella, al miedica y al bebé... En fin, si tú lo dices, señor dramaturgo, pero te lo podías haber currado un pelín más para tener la pretendida excusa para contar uno de los errores de uno de los protagonistas.

Sin embargo, y gracias a los impagables Héctor Alterio y Pepe Sacristán, la obra va creciendo y poco a poco se van desgranando los personajes y sus emociones aumentando el interés del espectador.

Los diálogos amargos y, también, divertidos (pese a que en alguno sólo se oía mi risa, todo hay que decirlo) entre los dos viejos cascarrabias son lo mejor de la obra, junto a la ayuda que se prestan y cómo se convierten, el uno para el otro, en sus nuevas familias.

Una obra que no habla sólo de la necesidad de saber vivir la vida que tienes (porque, colega, no hay más) sino que también pica en la soledad de la vejez, la muerte y el miedo que va con ella, las relaciones, en particular, las familiares, las malas decisiones y la posibilidad de solucionar los pequeños desastres de cada uno.

"Gira la llave con cuidado, siempre intentamos hacerlo con fuerza y si girásemos la llave dulcemente siempre se nos abrirían las puertas".

Hasta el 07/02/2009 en el Teatro Fernando Fernán Gómez.

BEATRIX KIDDO

domingo, enero 10, 2010

UN TIPO SERIO - Sobre la Incertidumbre




Larry Gopnik es un profesor de Física Teórica en la Facultad con una vida aparentemente normal, incluso rancia.

Mientras su hijo y todos los espectadores escuchamos a los Jefferson Airplane con su estupenda Somebody to Love ambientando las primeras escenas de la historia de los Gopnik podemos, casi, oler que se avecinan una serie de catástrofes.

A lo largo de la película veremos cómo, poco a poco, el mundo de Larry se desmorona y cómo él es incapaz de hacer frente a todo eso lo que se le viene encima.

Con la lección sobre el Principio de Incertidumbre de Heisenberg empieza la cascada de desastres. La incertidumbre sobre todos los valores en los que Larry Gopnik había basado su vida, en los que él tenía tanta seguridad y que en un momento se vuelan como si hubiera pasado un tornado por allí.


De un modo bastante autobiográfico se nos muestra a una comunidad judía aferrada a sus tradiciones y al tiempo traicionándolas.

Recurriendo siempre al Rabino, en busca de su sabiduría y consejos, pensando que él tendrá la solución a todos los problemas (pues para algo es un franquiciado de dios, ¿no?). Pero nadie puede ayudar al pobre Larry que se sigue desmenuzando en la pantalla.

Con un hermano entrañable pero problemático, una esposa que no le ama, unos hijos egoístas y un alumno misterioso con unas "curiosas" costumbres. Todo ello se le viene encima como fichas de un dominó.


La religión no pudo ayudar a resolver las dudas existenciales que se le plantean a Larry. Pero ahí sigue, con fe.

Un drama con ironías y situaciones rocambolescas que hace que el espectador se lo pase bien y se ría, también, de la muerte.

Antes de empezar la historia de Larry Gopnik y sus desdichas, en los primeros minutos de la película, se ve a una pareja de campesinos judios (puede que a finales del XIX) a los que va a visitarles un Rabino.

La mujer piensa que es una especie de fantasma y actúa para "resolver" la situación.

Ésto nos sirve para ilustrarnos: Larry no ha hecho más que creer a pies juntillas lo que le decían sus rabinos aunque no tuviera mucho sentido vemos pues ( y en todas las religiones pasa lo mismo) hay una inexistencia de evolución del pensamiento (desde los campesinos hasta el Físico) y creencia en supersticiones absurdas. Dando igual la evolución tecnológica, el acceso a la información... la tradicion de "En El Nombre de Dios" nos hace daño a todos por igual.

Pese al final cortado con machete la película merece (y mucho) la pena.

BEATRIX KIDDO

viernes, enero 08, 2010

ANGELINA O EL HONOR DE UN BRIGADIER- Y el Síndrome de la Clase Turista




Jardiel Poncela escribió en su momento Angelina o el honor de un Brigadier como crítica al mundo y a las novelas románticas de finales del S. XIX.

En ella nos presenta a una dulce, inocente y voluble Angelina, aquí a cargo de Carolina Lapausa, que se ve en la disyuntiva de elegir entre su supuesto amor por un poetilla y la pasión por un "Don Juan", en este caso llamado Germán. Amante también de su señora madre. Mujer de la cual su esposo, un brigadier sin brigada, nunca sospecharía nada.

Ya tenemos el lío montado, celos hipocresía, amor, candor, mentiras, envidias, alta suciedad (como diría Andrés) salpimentado todo ello con un poquito de crítica política cuando se puede y de, como se puede suponer, crítica social.

Con un montaje original, no en cuestión de peluquería ni de vestuarios, que ya los querrían para sí otras compañías pero más bien clasicoides sino en la presentación de los personajes y cambios de escena.

La crítica social es algo de lo que estamos muy necesitados y ver un montaje al que se pueda asociar esta palabra en los Teatros del Canal es irónico.

Por cierto, Teatros del Canal:

Para justificar mi segundo título, ahora que he vuelto a recuperar un flujo normalizado en la circulación de mi sangre:

Tras un gasto, reconocido, de 100 millones de euros, de pensárselo durante cuatro años, de invitar a Josemari a la inauguración y ¡encima pagarle! (aunque fue, naaaada un detallito pequeño de 42000€ que no van a ningún sitio). Todo ¿para qué?

Para crear unas salas con un escenario medio majo pero con un patio de butacas de instituto. aparte de asientos de baja calidad no había una distancia, definámosla como saludable, entre filas pues yo, que soy pequeñita, tuve que cambiar de posición unos dos millones de veces.

La acústica dicen que es la leche pero yo hacía tiempo que no oía gritar tanto a los actores.

Me parece que pagar 25 euros por pasarlas canutas, como broma, ya está bien.

Claro que si quieres pagar un poco menos (15leuros) tienes los palcos donde las sillas son un poco más cómodas, con brazos incluso, y de oficina. Sí, muy apropiadas para un teatro pero como igual desde el palco no ves bien pues al menos estar cómodo.

Resumiendo Las salas, al menos la Verde, de este Teatro son una mezcla entre el Salón de Actos de un Colegio y un Centro de Salud. Incluso te puedes encontrar a Espe mascando chicle por ahí (se recomienda ir preparados para lo peor)

Este tipo de diseños debe ser lo más de lo más en arquitectura pero yo, con todos mis respetos, no le pillo el punto.


BEATRIX KIDDO

BIENVENIDOS A ZOMBIELAND - Regla número 32: disfruta de las pequeñas cosas

Una vez más damos gracias al cine repleto de apocalípticos zombies que expulsan sangre por sus bocas. El terror simpático se mezcla de una forma excelente con el humor negro creando un thriller genial. Dirigida por Ruben Fleischer, con razón recoge el Gran Premio del Público en el Festival de Sitges.

El reparto es escueto pero adecuado. Columbus (Jesse Eisenberg) es una grata sorpresa. Habiendo trabajado en otros títulos importantes (ironía) es a partir de Bienvenidos a Zombieland cuando puedo decir que este actor por fin existe. Ya tenemos un hijo de familia Amy más en el cine. Tallahasee (Woody Harrelson), en su línea, siempre positivo. Es fácil ver la relación de otros personajes realizados por él en este papel. No dudo de que su interpretación pierde con el doblaje al castellano. Debo decir que, a pesar de la poca profundidad de la película, sí encuentro a estos dos personajes con un fondo y una forma, y eso lo debemos sin duda a esa voz en off amena y a los flashbacks. Wichita (Emma Stone) pasa de forma discreta y sin hacer mucho ruido. También la podemos ver en Los fantasmas de mi ex: suerte si vais a verla. Little Rock (Abigail Breslin), bien. No estoy convencido de que le pegue empuñar armas pero creo que tampoco le pegaba ir al concurso de belleza llamado Pequeña Miss Sunshine y mira qué película. Para la aparición de estas dos actrices y sus huecos personajes sólo cabía un deus ex machina más, cómo no. Sobre MB (ya sabréis quién es): qué pena me da ver a este hombre envejecer con lo majo y amigable que es, no hay nada mejor que verte siendo tú. 406 (Amber Heard), sólo puedo constatar lo que dice Columbus: "estás muy buena".

Con un inicio espectacular, gracias Jimi, tan sólo necesitamos cuatro minutos para saber que vamos a disfrutar de lo lindo; abrochaos los cinturones, esto va a estar lleno de acción y filmblood. El ritmo de la película es siempre adecuado. Con un montaje rápido y divertido cuando toca. Resalto las escenas grabadas en high cam que resultan más divertidas aun y le dan un buen contraste.

La línea argumental no es lo mejor de la película, pero creo que es lo de menos, hemos venido a ver matar y punto, y eso es algo que ya sabíamos. El guión (Rhett Reese y Paul Wernick) está lleno de perspicacias y humor inteligente que nos harán reír, a la vez que las imágenes nos obligan a levantar nuestras manos en busca de cobijo...

¡CUIDADO, QUE LA SANGRE SALPICA!

Madriz

miércoles, enero 06, 2010

IN THE LOOP - Diseccionando la política

¿Cómo crees que toman las decisiones los políticos? Quizá pienses que la razón es ese concepto que tanto les gusta mentar, "el interés general"; o quizá seas peor pensado y pienses que lo hacen por el interés del partido al que pertenecen; o tal vez pienses que lo hacen por perseguir un ideal, sea cual sea; o puedes simplificar y pensar que lo hacen por conseguir más votos (o, al menos, conservar los que ya tienen). En cualquier caso, estás equivocado. Cualquier político (y los miembros de su equipo) actúan por su propio interés. Por puro egoísmo. La lucha natural por la conservación de la especie. Por lo mismo que un cocodrilo mata y se alimenta de su presa. Porque, al cabo, es su carrera. Quieren seguir medrando en su carrera política. Ése es el problema: que es su trabajo. Y no saben (y aún menos desean) hacer otro (algunos de los pocos que dimiten supongo que prefieren dedicarse a algo más productivo). En fin, no quieren quedarse en el paro, como nos ocurre a todos.

Todo lo anterior no implica que no tomen, a veces, decisiones que beneficien a otros. O a la mayoría, incluso. Pero su objetivo no es ése: se trata de un daño colateral.

No importa que la acción política recaiga sobre una carretera en mal estado o sobre la política geoestratégica de las energías no renovables. El político quiere seguir en su puesto cueste lo que cueste y, si es posible, ascender. Y ésa es la única razón que lo mueve.

Si no me crees, te aconsejo que veas In the loop. Y, además, te echarás unas risas y oirás infinitas formas de maldecir y agredir verbalmente a otra persona.

Un último apunte. Se demuestra que no es indispensable el parecido físico para bordar (y abordar) un papel: estoy seguro de que David Rasche ha estudiado detenidamente vídeos para imitar movimientos y gestos de Donald Rumsfeld. Y lo ha clavado.

FRANK

Otra opinión al respecto.

domingo, enero 03, 2010

SI LA COSA FUNCIONA - Y sin que te enteres

Si la cosa funciona es como una locomotora que te arrastra, te lleva por delante, como uno de esos temas de Art Blakey que te empuja con una descarga de batería hasta el final sin posibilidad de freno ni de saltar en marcha. Sin que se haya dado cuenta uno, de repente, se encuentra fuera del cine: la película ha acabado y se ha contado una buena historia en un tiempo mínimo, se han escuchado algunos brillantes diálogos (unos pocos al estilo Groucho Marx), se han presenciado interpretaciones tan buenas que ni siquiera parecen interpretaciones (y algunas actores se recuerdan de telefilmes de sobremesa tipo Asesinato en alfa beta gamma), y todo ello sin una tregua, sin dos segundos de descanso que permitan digerir lo que está entrando por los ojos y las orejas, pues llega directamente al cerebro sin ninguna clase de filtro o atajo. Sí, amigos, una vez más me la han metido doblada. Y me ha encantado, claro.

De acuerdo con que algunas situaciones (sobre todo, la resolución de alguno de los personajes) son previsibles, de acuerdo con que el bueno de Allen no cuenta una historia fuera de lo común, más bien es una historia mil veces contada, pero nada de eso importa mucho. Consigue lo más importante: que te diviertas. Sin olvidar que ha dejado alguna miguita filosófica en el camino, por si apetece tomar ese camino. Si este modo de hacer cine funciona, por qué no usarlo una y otra vez, para qué serle infiel.

Dicen que el guión de esta película lo tenía Allen guardado en un cajón desde hace años. No sé si será verdad, pero (y esto es más revelador) puede ser verdad. Me recuerda a la vieja historia de Esperanza Aguirre y Saramago (o Sara Mago). Creo que nunca se probó que fuera verdad. Pero lo fundamental es que podría haber sido verdad. Señor Allen, ¿no tendrá alguna otra joyita guardada en el fondo del cajón?

FRANK

sábado, enero 02, 2010

IN THE LOOP - Un gran corte de manga


Más o menos cualquier ciudadano cabal (¿?) se puede hacer una idea de cómo se montó aquello tan patético del comienzo de la guerra de Irak: una gestión corporativa en la que unos altos ejecutivos organizan una OPA hostil sobre un competidor en apuros. O sea, teléfonos, papeles, faxes, soplos, nervios, rumores, cabreos, improvisación, pasta, órdenes, contraórdenes y todo sobre pasillos lustrosamente enmoquetados (suponemos que las vísceras y la sangre coagulada la ponen otros y en otro escenario). En la versión real de los hechos aparecen además unos personajes particulares: los tontos útiles, los bufones que saltan a la pista, o sea los “líderes políticos”, los que (se supone) tienen que presionar el botón rojo.

In the loop es una experiencia gozosa rodada a modo de falso documental en la que el esforzado espectador de tantos telediarios (usted, señora) se convierte por fin en ansioso testigo de lo que ocurre detrás de las ruedas de prensa, de los despachos ovales y de los consejos de jerifaltes y próceres en los que se deciden cosillas como a-tomar-por-el-culo-con-Irak. Eso que siempre ha querido uno ver, qué tipo de canalla habla como tal o qué idiota menguado es el que se oculta apenas tras el papelote de la declaración oficial.

La película no podría funcionar mejor ni ser más rápida, la lista de insultos y un largo rosario de ironías, procacidades, sarcasmos y tacos de todos los colores los sueltan y los encajan los actores con una agilidad eléctrica. El realismo proveniente de unas actuaciones ejemplares en las que será difícil que el espectador reconozca en algún personaje un actor, en la que cada personaje tiene el peso específico que proviene del más fino retrato social y del hecho de que In the loop sea hija mayor de una teleserie británica en la que han ido cobrando carnalidad la impagable panoplia de cínicos, trepas, hipócritas, arribistas, sátrapas e imbéciles que pueblan la cinta y que los guionistas conocen perfectamente gracias a su labor periodística entre las bambalinas de la real politik.

Estoy convencido de que un índice de inteligencia de un pueblo es la capacidad de contestación, sátira e insumisión (siquiera intelectual) que ofrece al poder dominante. En la primera gran potencia de inteligencia de occidente se sentaba en Atenas el propio Pericles y sus sucesores en el mismo teatro en que Aristófanes y compañía hacían sátira dura y descarnada de las bajezas y ruindades de esos mismos mandarines. Esto es así desde la primera democracia de la historia, pero no todos los momentos han tenido su Valle-Inclán para deformar hasta el realismo naturalista del esperpento los retratos de oligarcas y prebostes o la narración oficial de los acontecimientos. Los ingleses nos lleven varios cuerpos de ventaja en su tradición satírica del siglo XX (hay que tener en cuenta que aquí a los sátiros se les recibía en Gobernación con las manos abiertas).

Es el último consuelo de una sociedad cívica libre pasada por el rodillo de la maquinaria petrobélica: contar las cosas, poner un espejo delante de la pantomima, narrar el esperpento y desnudar a los comparsas. Es el único respiro, la justicia poética del escarnio artístico, el sonoro corte de manga.

PD: En la película aparece un tonto necesario especialmente incapaz y patoso, un petimetre que se mete en el ajo y no gana nada, una ocurrencia acéfala de un tipo que pasaba por allí y que acogen los chacales y tiburones del gran circo con los colmillos brillantes de saliva y los ojos inyectados en sangre... ¿De quién diablos hablan estos guiris?! El caso es que me quiere sonar…

ARM