lunes, mayo 31, 2010

THE COVE – Activismo en HD

Richard O´Barry fue el entrenador de varios delfines que interpretaron al televisivo Flipper. Dedicó diez años a amaestrar a estos cetáceos para el espectáculo. Ahora lleva treinta y cinco años, que se dice pronto, intentando destruir esta industria.

Con él un gran equipo humano dirigido por Louie Psihoyos, cineasta y fotógrafo; una campeona mundial de apnea y su marido experto en buceo libre; buenos camarógrafos, un especialista electrónico de las Fuerzas Aéreas Canadienses, el jefe de producción del departamento 3D de Lucas. Y qué decir del equipo técnico compuesto por cámaras submarinas, sistema de sonido bajo el agua, cámaras HD escondidas en rocas hechas para la ocasión y con baterías especiales, cámaras HD térmicas para ver a los guardias por la noche, ropas de camuflaje. Esta gente se preparó bien y la excusa no era para menos.

La explotación de los delfines mueve grandes cantidades de dinero por todo el mundo y es en Taiji, un pueblo japonés, donde los capturan. Pensamos que un delfín es feliz en un acuario haciendo sus acrobacias, se acercan a los humanos para que los acaricien... No es así. Aprendemos que estos marítimos mamíferos son seres absolutamente acústicos, es su mayor sentido de orientación, comunicación y supervivencia. También sufren estrés. Así que estar en un escenario rodeados de cientos de personas gritando y aplaudiendo no es un lugar idóneo para ellos.

En este ameno y dramático documental se aprende esto y mil detalles más. Nos muestra imágenes preciosas de estos animales danzando a sus anchas por el mar y también escalofriantes situaciones. The Cove es otro documento que engrosa una larga lista de lo cruel y avaricioso que es el humano.

El equipo de este documental tiene por objetivo llegar hasta la cala donde cada año mueren unos 23.000 delfines. Claro que este espacio, situado en medio de un Parque Nacional, está bien custodiado por guardas, alambradas de espino y carteles del propio ayuntamiento que prohíben el paso. Algo no huele bien ahí dentro...

Si la carne de delfín se come, ¿por qué va un grupo de yanquis a decirles que no los maten? Y si encima los pescadores de Taiji los sacrifican rápidamente y sin dolor. Si su carne está dentro del menú de los comedores de los colegios. ¿Por qué tienen que grabar esto como si fueran espías? Y ¿por qué el gobierno japonés oculta todo esto? ¿Por qué tanto secretismo? Las soluciones en The Cove.

JOSEPHINE

viernes, mayo 28, 2010

MADRES & HIJAS - Amores, dilemas y dramas

Rodrigo García escribe y dirige esta entrañable historia sobre lo que el propio nombre indica. Traza un triángulo con unos vértices un tanto inconexos que se unen en un pequeño punto, muy esperanzador. Son tres formas diferentes de afrontar la maternidad y de ejercer de hijas. Tres mujeres llenas de dramas y traumas, de decisiones (más o menos acertadas) y tres posturas dispares ante la vida.

Karen (Annette Bening) sigue lamentándose 36 años después de haber dado a su hija en adopción cuando tenía 14. Ahora es una mujer sola y amargada.

Una joven y exitosa abogada es Elizabeth (Naomi Watts). Dueña y señora de su vida, segura de sí misma. Se podría decir que es una mujer fatal en un primer momento de la película.

Lucy (Kerry Washington) necesita ser madre ante todo para realizarse y ser feliz.
García sabe contar historias. De una manera sencilla, sin grandes pretensiones, nos guía por las vidas de las protagonistas. Nos dice cómo son y el porqué. Las entendemos, nos empatizamos, las podemos juzgar pero, sobre todo, aflora un sentimiento de compasión y compresión hacia todas ellas. Éste es el punto fuerte de esta película, poder opinar y entenderlas.

Detrás de cada una de ellas hay una figura masculina muy importante para su desarrollo. Aunque el director no se adentra demasiado en ellos, son personajes bien formados que redondean la historia.

Las actuaciones son un buen espectáculo. Pero he de destacar la de Annete Bening, quizás por bordar el papel más atormentado y dramático y por ser quien arranca unas carcajadas al respetable.

Hay que decir que Madres & Hijas tiene un par de momentos en los que flojea. Como espectadora no me gusta pensar que va a pasar algo y que eso mismo ocurra. Y aunque así sea, esta situación agria no borra el dulce sabor que deja haber visto una película bien hecha y entrañable.

JOSEPHINE

jueves, mayo 27, 2010

CANINO - Bingo


Lo mejor de Canino es su nacionalidad (griega) y lo peor todo lo demás. Canino es una película típicamente premiada en Cannes: rara, molesta, inquietante, agresiva con el espectador porque los actores parecen robots, porque es desesperadamente lenta y fría como un témpano, porque es experimental (en todos los malditos sentidos de la palabra) y porque está inflamada de aspiraciones vanas.

Canino imita a Hanecke pero acierta sólo en la aspereza (en la sorpresa ya no puede, precisamente porque existe antes Hanecke) y nada en la poesía ni el calado. No es fácil al principio saber si estás ante una broma de videoarte, observando un experimento “psicosociológico” (muy setentero ello) o siendo víctima de una tomadura de pelo. Hay un poco de las tres cosas pero enseguida comprendes que se trata de una metáfora (las conozco que explicadas entre aceituna y patatita quedan cristalinas y te sobra hora y media), un símil asfixiante sobre el control mediático, sobre la falta de libertad impuesta en una posible sociedad sojuzgada, sobre totalitarismo y todo en forma de una familia de tarados que vive encerrada en un chalet y comandada por un padre en plan monstruo de Amstetten rebajado de graduación.

Digo yo que los experimentos psicóticos mejor en casa y en los libros y que si se trata de plantear un escenario posible y extremo, un informe sobre la ceguera saramaguiano, ha de ser fértil, humano, reconocible, informativo, capaz de estimular a la emoción con algo/alguien… en “canino” deberían darte un cartón de bingo y el primero que pilla la metáfora grita línea y pa´ casa, indultado.


PD: Ojito, que sé de perspicaces y muy sutiles espectadoras a las que les ha gustado...


ARM


domingo, mayo 16, 2010

ROBIN HOOD. Nones

Alguien pedía a gritos una revisión del héroe más carismático del folclore inglés que nos hiciera olvidar de una vez el peinado ochentero de Kevin Costner o los apretados leotardos de Errol Flin, que además de tocar el piano con el pene (creía ser yo el único) poseía la sana costumbre de inyectar vodka en sus mandarinas entre toma y toma (simpático, verdad?). Parodiado hasta el exceso, Robin Hood necesitaba de una versión definitiva que nos aliviara de tanto cartón piedra, como en su día hizo Coppola con Drácula o Tim Burton con Batman. Pero nones. Ni todo el talento de Ridley Scott ni la toda la metrosexualidad de Russel Crowe han conseguido salvar una versión decepcionante, cuanto menos.

Para realizar la enésima película de un mito con menos fiabilidad histórica que de la virginidad de la virgen, el director nos presenta a un Robin patriota, luchando junto al tirano -nada que ver con Sean Connery- Ricardo Lyon Hart, como un soldado más. Algo que me hacía intuir en un dibujo más profundo de la sesera de nuestro héroe o, por qué no, una genial vuelta de tuerca que convirtiera a este truhán en un sucio ladrón, un exiliado, un terrorista del medievo, un vividor, un antihéroe, un putero, algo... Pero no amigos. Tras la primera hora nuestro Robin se convierte en el mismo pelmazo que hemos estado viendo desde el technicolor: bravo, masculino, arrebatador, justo, honrado... vamos, un coñazo. Y por no habar de las escenas de acción que, aunque muy recortadas, sólo consiguen agotarnos tras las horas y horas de batallas medievales que nos hemos tragado ya con El Señor de los anillos. Malos tiempos estos para la originalidad hollywoodiana y buenos para los productos de fácil digestión. Ñam.

Pitu

jueves, mayo 13, 2010

EL LICENCIADO VIDRIERA - Quien no lo pille, que no se ría


Cuán tentado se ha sentido un servidor en acudir a una farsa adaptada de una novela escrita por el ínclito Miguel de Cervantes Saavedra. (Conocerán vuesas mercedes al susodicho por haber escrito esa gran novela, que algunos osan atribuirle el mérito de ser la primera novela moderna, aunque no tenga ninguna relación con esos chicos que visten pantalones pitillos aunque tengan las canillas más delgadas que, precisamente, El Quijote, y que abarrotan las tabernas del Madrid más castizo).

Es menester reconocer el mérito de dos cómicos que, con poco más que unos trapos, una banqueta, una cuerda y unas barbas postizas, cuentan las andanzas del licenciado Vidirera por el mundo, que, por entonces, no era mucho más que Italia, Flandes, Francia y Valladolid. ¡Pero voto a Dios que me subleva que me expliquen las chanzas como si fuera un chiquillo que no levanta dos palmos del suelo u hombre de poca entendedera! (¿Sabéis cuando se cuenta un chiste y hay que explicarlo y entonces no hace ni puta gracia? Pues eso).

No dejó de sorprenderme, por lo demás, las risas de alguna parte del respetable cuando un cómico simulaba estar en Venecia vistiendo un típico sombrero del lugar y con un largo palo remaba como si montara en góndola. O cuando, al hablar del papa, aparecía tocado con una mitra.

Y, por favor, si se quiere meter una buena pulla (que, por otra parte, me parece estupenda y una verdad como un templo) al horrible lenguaje que usamos en estos tiempos anglófonos y tecnológicos poniendo como ejemplo la palabra "friqui", que no se compare con la palabra "zombi".

FRANK

Teatro Fernán Gómez - Sala II

Dirección de Carlos Martín, dramaturgia de Alfonso Plou.
Protagonizada por José Luis Esteban y Javier Aranda.
Del 12 al 30 de mayo.
Viernes a domingo: 14 €; miércoles y jueves: 10 €.
Grupos (10 a 30):10 €; (+ de 30): 8 €.
HORARIO: Miércoles a sábado: 20:30; domingo: 19:30h.

miércoles, mayo 12, 2010

EL RETRATO DE DORIAN GRAY - Sí, otra vez

Sentado en una butaca vas a pasar casi dos horas escuchando y viendo una historia que ya conoces. Lo lógico es pensar que alguien (llámese Oliver Parquer) te quiere mostrar otro punto de vista de una narración de sobra conocida. Así que comienza la proyección y, después, como todos esperamos, termina. Y te das cuenta que los señores que estaban en la pantalla no te han dicho nada nuevo y que la forma tampoco te ha sorprendido. Eso pasa con El Retrato de Dorian Gray. La historia es muy buena pero, claro, eso es mérito de Oscar Wilde.

Hay imágenes muy bonitas (sobre todo en los primeros minutos) y un vestuario precioso. Pero parece que a Dorian, eterno joven y bello*, le han rellenado la cara con bótox y por eso el pobre no puede expresar ni emocionar.


El director se centra más en los excesos y la lujuria de Dorian que en su viaje/lucha personal. Una decisión que no comparto ya que es menos frecuente vender tu alma al diablo que gozar con señoritas de todo tipo. Y esto último lo hemos visto ya unas cuantas veces. Podríamos decir que se queda en un largo, como mucho, entretenido y fantástico, para echarte una cabezada.

Si alguien quiere saber o recordar qué pasó con Dorian, mucho mejor la película que en tu imaginación te brinda Wilde.

JOSEPHINE

*Eso dice el relato. Para gustos, los colores.

lunes, mayo 10, 2010

HABITACIÓN EN ROMA - Dermatológicamente testada


Entro a la sala arrastrado del belfo y envuelto en terribles alaridos porque espero, como los lechones que entran al matadero, lo peor. No me gusta la idea de estar encerrado en una habitación con Medem durante casi dos horas y no es atenuante la aparición de dos posibles odaliscas (que a veces salen vestidas); no me gustan los experimentos ni las pelis por encargo ni la fase postmedemiana que atraviesa el padre de las inconmensurables Vacas y Tierra.

Y cuando esperaba un destrozo, una abominación, unos alicates incandescentes sobre mi maltratada piel, sólo encuentro a las (enervantes) chavalas retozando y mal que bien consigo arrastrarme a lo largo del metraje sin necesidad de que me atienda un especialista o de consumir ansiolíticos de efecto inmediato: No es coser y cantar pero tampoco es una endoscopia.

La verdad es que salvo algún patinazo memorable y (desgraciadamente) bastante medemiano, alguna prolongada licencia de anuncio de Ariel, los crujidos lógicos de un guión bastante airoso para la trampa perra que supone hacer un maldito largo sin poder salir de una habitación por-exigencias-del-productor y perfectamente reconocible en su particular laberinto psico-emotivo-festivo resulta simplemente una película sin alma, un fantasma cinematográfico ceñido a las inconfundibles hechuras de un director que sabe lo que hacer con una cámara aunque sea en semejante artefacto.

Para entrenar y para el reto le recomendaría al inefable Julio subir a la montaña y buenos desayunos... y lo del cine lo vamos viendo...

PD: Por descontado que sigue siendo impagable la aportación de este pollo a la memoria cinematográfica reciente de casi todos aunque ahora ¡los cerebros de lata reniegan!


ARM



sábado, mayo 08, 2010

LOS CHICOS DE HISTORIA - ¡Efebos de historia!


Nunca he entendido las buenas críticas de J. M. Pou (prefiero las malas) y esta vez Los chicos de historia apuntalan su cumplida pertinencia (impertinencia en este caso) y coherencia (incoherencia en este caso) ayudada de la incipiente y ya desastrosa trayectoria de los Teatros del Canal.

Los chicos de historia es esencialmente (el nombre ya amenaza y acojona) una delirante recreación de Los chicos del coro cruzada con El club de los poetas muertos, es decir, una serie de escenas y recursos tópicos, pretendidamente sorprendentes y emotivos con una tremenda carga de aspiraciones brodwaianas que pasan muy mal de la Gran Vía con caspa en los constantes (surrealistas) numeritos musicales de los chavales (en Mira quién baila y por ahí destrozarían el share).

Pero a lo que vamos: valga lo de “la estética de la obra”, valga lo de Pou, un señor haciendo muecas que esta vez deben corresponder a un entrañable y sabio profesor y (ATENCIÓN) ¡pederasta!. Como lo lees: resulta que el delicioso maestro se lleva a los chicos en la moto y les mete mano (les “palpa los genitales” según la obra) y ellos, a pesar de todo le adoran por su sabiduría (¿¿¿???) es más, uno de los muchachos que en principio es heterosexual se ofrece a practicarle una felación a otro profe en agradecimiento por su instrucción. Flipa.

O sea, que el sueño húmedo y onanista de un dramaturgo pedofilo acaba montado en plan Brodway cañí en Los teatros de Espe, en formato TVE1 y con gran acogida del público que sospecho no acaba de pillar de qué va la cosa simplemente porque es inconcebible y aplaude a rabiar al terminar haciendo incluso coros con las palmas en plan concierto de año nuevo en Viena…

Lo trágico por supuesto no es que ahora programen en Los teatros del canal en plan provocación incendiaria y punk, sino que ni siquiera pretenden provocar: a todos les ha parecido posible, verosímil y simpático.

¡Tremendos tiempos!


PD: ¿Os acordáis de la exposición de Fernando Bayona de la "degenerada" Universidad de Granada que fue retirada tras la furibunda carga de la caballería mediática derechónica y cuyo pecado era fotografiar a un bello Jesús gay? Oh cielos...


ARM



lunes, mayo 03, 2010

EL ESCRITOR. Hombre, por favor.

“Los negros no solemos ser invitados a las presentaciones de los libros. Solemos ser incómodos, como un amante en una boda”. Siempre he pensado que la figura del escritor mercenario mal pagado, haciendo el trabajo que otros firman, era una auténtica mina dramática. Pero, esta vez, ha sido Robert Harris quien se adelantó con una novela que Roman Polanski ha llevado ahora a la pantalla. Una adaptación a la altura de sus mejores películas con la historia de un escritor encargado de redactar las memorias del ex-Primer Ministro británico acusado de torturar a yihaidistas. Aunque yo lo hubiera hecho igual pero con Answer enfundado en sus botas. Y es que es inaudito que en un país como el nuestro, lleno de políticos honrados y escritores que publican incansablemente como quien hace calceta, nadie haya escrito una buena historia -con más caspa, bueno sí-. Creo que hace dos Babelias alguien hablaba de que es lamentable que la guerra de Afganistán, el conflicto en el que más soldados españoles han muerto desde hace ni se sabe, no haya servido de inspiración a nuestros escritores, salvo dos o tres excepciones. Pero señores, Fabra, Camps, Aznar, Aguirre y sus espías... hombre, por favor.

El escritor. Thriller político narrado con una precisión y un equilibrio de relojero suizo. No sólo porque la música y la fotografía recuerden al Hitchock de Con la muerte en los talones o Los pajarracos, sino porque los diálogos, las interpretaciones y la dirección son un elegante baile de suspense con las dosis justas de humor, de intriga y de acción. Alejada de los tópicos y de los números malabares a los que estamos acostumbrados, Polanski opta por la flema inglesa para presentarnos la historia de este negro, interpretado por un Ewan McGregor tan solvente y magnético como siempre. Aunque quizás lo más sorprendente sea ver a Pierce Brosnan disfrazado de Tony Blair, demostrando que su talento está muy por encima de su filmografía. Bastaría una sola secuencia de El escritor para ahorrarnos las interminables horas de thrillers insulsos a los que nos tienen acostumbrados los productores americanos cuyas mentes calculadoras se preguntan qué porcentaje de tiros y persecuciones hay que poner para que sea solvente en la taquilla. Afortunadamente todavía hay directores como Polanski que les importa más bien poco.

Pitu