miércoles, enero 28, 2009
LA CLASE - Tú mismo, colega...
si eres alumno o lo fuiste alguna vez, tienes que ver la película,
si tienes hijos en edad escolar, tienes que ver la película,
si tu madre se ha apuntado a la universidad, tienes que ver la película.
Si quieres saber por qué el mundo marcha cada vez peor, tienes que ver la película,
si quieres saber por qué aún hay esperanza, tienes que ver la película,
si quieres saber por qué no vamos a detener al cambio climático, tienes que ver la película,
si estás harto de que te menten la crisis, tienes que ver la película.
Si no crees en los estados, tienes que ver la película,
si eres un patriota, tienes que ver la película,
si eres europeo, americano, africano, asiático o provienes de Oceanía,
tienes que ver la película... si no, no vayas.
Si te gusta el hip-hop, tienes que ver la película,
si te gusta el rock gótico, tienes que ver la película,
si te gusta el fútbol, tienes que ver la película,
si te gusta leer, tienes que ver la película.
Si lees este blog, tienes que ver la película.
Y si no lo lees, también.
FRANK
LA CLASE - De membrillos y eso

Lo que más me apetece al ver la peli es hablar de educación y no de cine, de ese temazo, y de esos héroes civiles y santos laicos que son los maestros buenos, un milagro imprescindible, pero aquí no me dejan…
El cine, o sea el arte, nadie sabe en realidad para qué sirve, y hay quién pinta un membrillo y los hay más pérfidos aún y graban a un tío que está pintando un membrillo. Un lío. Sin embargo esta gente, en su desviación y perversión, así, a tontas y a locas, al final ha conseguido una herramienta poderosísima para diseccionar la realidad, un gran bisturí que sirve para meterle mano a París y escribir Los miserables o hacer El ladrón de bicicletas, y cuando el tipo del membrillo se lía la manta a la cabeza y se mete en un instituto de barriada en París y dice a ver qué hacemos con esto, pues con suerte sale La clase. Y entonces el arte sirve muchísimo.
Esta película la firma Laurent Cantet que dice que lo suyo es el cine experimental (o sea, lo del membrillo), y se ha marcado pedazo de experimento, tanto que ningún espectador comprende cuando sale de la sala cómo leches ha conseguido meterse en las tripas de la realidad, del instituto y contarlo, sin que sea un documental, sino mucho más real.
No dejen de ir a verla por si no fuera una peli. Ésta se la despachan en taquilla con el bueno, los malos, el listo, el tonto y el feo. Con nudo y desenlace, sujeto y predicado. Con risa y si quiere, con lagrimita. Y si lo suyo es pensar, pues también le vale. No es Cuéntame, pero casi.
En fin, mi más rendida recomendación.
ARM
LA CLASE - No lo entiendo
Varias personas me han dedicado una extraña mueca de incomprensión cuando les contaba las virtudes de esta película. Creo que es porque no consiguieron identificarse con ningún personaje, algún héroe, villano o secundario cómico para dejarse llevar. La clase, una película que cuenta con todas las virtudes del mejor cine francés, es una foto naturalista a un instituto de secundaria. No entiendo cómo Fançois Begadeau puede interpretarse a sí mismo y escribir un guión basado en sus propias experiencias como profesor. Tampoco se entiende cómo es posible que los chavales no sepan que están dentro de una película. Ni cómo el director Laurent Cantent es capaz de cedernos un pupitre para ver y oír los problemas que se generan en una escuela pública, con esos acomplejados, incomprensibles, inseguros y crueles seres que son los adolescentes. Las adolescentes, sin embargo, son más virtuosas. Un relato casi existencial sobre el –negro- futuro de la raza humana, que cumple su función didáctica, que vive entre la ambigüedad que genera la propia historia, pero que aporta un moderado y realista optimismo. Algo que seulement un Français ils peuvent reproduire (mis tres meses de francés han sido un desastre)Pitu
EL TRUCO DEL MANCO - SuperCine de barrio

El truco... es una película más que sólida, con una foto muy ajustada de lo más duro de la calle, y del barrio. Uno puede ver la cosa como quiera, creerse el delicioso New York de Woody Allen o el de Spike Lee que acojona más, el loco loco loco Madrid de Almodóvar, el Madrid-Pastel de Gómez Pereira y Oristrell o el Madrid-Calle de Fernando León. Se supone que todos son mentira y un poquito verdad. El truco del manco también, pero digo yo que la dosis de verdad es alta, y que su calle se parece mucho a la de Fernando León, con la particularidad de que el nuevo director del realismo social (tan denostadísimo ello), lo ha parido el barrio. Esto en un tiempo gustó mucho cuando se buscaba desesperadamente al poeta proletario y al artista hijo del pueblo. Las cosas han cambiado pero no veas si mola que pinte tan verdad todo y que haya parido semejante guión.
El prota como sabrán es El Langui, o sea, el líder y cantante (¿o se dice MC?) de la inclasificable banda de hip hop/Pan Bendito con sabor a flamenquito, a tapa de oreja y a tigretón rosa, por decir. Este jefe sufre además una discapacidad física de órdago a la grande, a pesar de lo cual se le queda pequeño su rol de músico, de radiolocutor (Radio Taraska) y se ha marcado esta peli de actor. Le han amenazado con dos goyas, al mejor actor novel y a la mejor canción. Los goya son tan útiles como un quitanieves en La Habana, pero a mí se me hace que se lo merece. Les diré que la actuación es impactante (esto es frecuente en los Goya pero como eufemismo) a pesar de las muchas coincidencias entre personaje y actor, es difícil clavar así plano tras plano. De hecho está impecable hasta el último baranda que se asoma a la cinta, creo que es cosa de la vergüenza torera del indiscutible nuevo hallazgo, el jovencísimo dire y también nominado, Santiago Zannou.
Pasen y vean.
PD: Pues si resulta que es tan importante que el nuevo emperador sea negro y yes-we-can, hete aquí el primer dire español, carabanchelero e ídem. Yes you can. No te digo.
ARM
domingo, enero 25, 2009
DÍAS MEJORES - La actualidad en clave de comedia (y ya es difícil...)
Pero precisamente por esa actualidad que, por desgracia, posee el texto, no entiendo por qué no sé cambian en la adaptación los nombres de los personajes y de la ciudad donde se desarrolla la historia, no entiendo por qué se conservan los topónimos anglosajones cuando todo lo que ocurre puede suceder (o ha sucedido) en ciudades muy cercanas a nosotros (1, 2, 3) y a gente con nombres como Paco, Jordi, Tere o Carmen. ¿Será que queda más moderno llamarse Phill o Faye? Y mira que el director, Àlex Rigola, es catalán y tiene cerca los problemas de sus conciudadanos con las regulaciones de empleo o, en palabras menos políticamente correctas, más crudas, la puta verdad, vamos, despidos para llevarse la fábrica a otro país donde los trabajadores cobran menos.
Pero vayamos a lo nuestro: el teatro. La función comienza con mucha energía, con una canción que te contagia el ritmo de unos actores que corren por el escenario. Son personajes con una esperanza inquebrantable, aunque eso les lleve en la mayoría de las ocasiones a la locura, pero ¿qué otra cosa se puede hacer en una situación donde no se vislumbra una salida? La locura como salvación. Una nueva religión al menos te permite soñar con que la situación va a cambiar. Puede que sea mentira, pero quizá lo importante es la ilusión que se siente y no que se produzca realmente.
Todos los actores son competentes. Pero, en ciertos momentos, Tomás Pozzi sobrepasa tanto el nivel de originalidad y valentía que su actuación se convierte en un absurdo que llega a molestar; mientras Marc Rodríguez y las dos intérpretes femeninas, Ana Otero e Irene Escolar, en ocasiones desprenden una energía tan baja (creo que buscada, quizá por Àlex Rigola) que terminan contagiando al espectador, que se desliza hacia abajo en su butaca. En todo caso, son muy escasos esos momentos y la obra se mantiene a flote, aunque con subidas y bajadas, hasta el final.

Otro elemento del motaje que no llego a comprender es el uso de la proyección audiovisual. Al principio, se proyectan los créditos, los nombres de los actores y del director, como en el cine, para entendernos. Después, se usan para conectar las escenas con mensajes como "3 días después" o "esa misma noche". Eso nunca se ha necesitado en teatro. Creo que la simbiosis entre el teatro y lo audiovisual puede ser muy interesante, pero siempre que venga a cuento. En este caso creo que es totalmente innecesario. Pero, ojo, tampoco molesta.
Los minutos finales se hacen un poco cuesta arriba por esa bajada de ritmo de la que hablaba, no sólo de algunos actores, sino también de la trama, de la historia, que se ralentiza casi hasta detenerse.
Algunas personas de edad muy avanzada salieron de la sala, supongo que escandalizadas por algunos movimientos sexualmente explícitos. No es un montaje pensado para gente de mucha edad (o, mejor dicho, para gente con la mente cerrada), más bien lo disfrutarán los jóvenes porque usa un lenguaje cercano a ellos. Y eso me parece un acierto, porque si se quiere que los adolescentes y los veinteañeros vayan a las salas de teatro, se les tiene que ofrecer algo así, moderno y provocador. Pero también me pregunto si ese afán provocador no lastra a veces la obra: porque ningún "joven" menor de 50 años se va a escandalizar lo más mínimo por ver a una mujer tan cachonda que se tiene que masturbar delante de todos o por que se produzca una breve orgía entre cinco personas (cuento también al onanista de la nevera).
FRANK
jueves, enero 22, 2009
EL DÚO DE LA AFRICANA - Art decó

Ya se imaginan.
Pues eso, que El dúo de la africana es teatro zarzuelero, art decó, simpático, musical, dulce, americano, colonial, español, ágil, aragonés, afrancesado, eficaz, divertido, romántico, modernista, retro, pícaro, profesional, nostálgico y sentimental, vivo, vodevilero, chulapo, tropical, pirandeliano, brillante, sainetero y deliciosamente esperpéntico.
Y así.
ARM
lunes, enero 19, 2009
NOVIEMBRE - Agridulce Noviembre

Frank sale serio, del Teatro del Círculo de Bellas Artes y tras unos instantes dice..:
FRANK: Es increíble que un solo actor de pueda echar abajo una obra
BREATRIX KIDDO: (con media sonrisa y pensativa) Del elenco el único destacable es Santiago Ramos, el resto parece que se deja llevar.
F.: Además, Ramos, no deja el escenario ni un segundo, tiene mérito.
B.K.: Sí, dos horas sin parar de hablar, llevando el peso de una obra con ritmo brutal es, cuanto menos, destacable.
F.: El ritmo, ¡es rapidísimo siempre!
B.K.: Para mí es una de las cosas buenas que tiene la obra, todo el rato te mantiene atento y sin hacerse pesada en ningún momento
F.: (Frunciendo el ceño y con cara de concentración) Estoy de acuerdo, en parte. Es verdad que las casi dos horas se te pasan volando, pero creo que hubiera ganado un poco la obra si, en algún momento, ese ritmo endiablado se hubiese rebajado.
B.K. :(Curiosa) ¿Por ejemplo?
F.: (Haciendo memoria) En general, en los pocos momentos de tensión sin humor. Como cuando la asistente que escribe los discursos al Presidente le intenta convencer que aún queda moral en el mundo de la política, ¿no estás de acuerdo?
B.K.: Vale, pero entonces rompería un poco la comicidad de la obra, la gente se quedaría pensando en eso más que en el chiste de rigor.
Sobre los temas de fondo creo que se pretende que pienses de camino a casa y en la obra denuncia cosas sin que el público se agobie por lo mal que está montado todo o con los abusos de poder y otras corruptelas
F.: No estoy seguro. Si te rompen el ritmo, puede que después te haga todavía más gracia, no sé.
¿Y el decorado? Es tan realista…Es como un calco del despacho oval. ¿Era necesario que fuera tan perfecto?
B.K.: Tú hubieses preferido un decorado más sencillo.
F.: Sí, porque el teatro de Mamet, aunque creíble no es del todo realista, está exagerado, entonces quizá le iría más un decorado que no fuera una reproducción exacta, algo más minimalista. Me resulta una contradicción en la dramaturgia.
B.K.: No me lo había planteado así pero es verdad. Bueno como nos comentaban luego el Círculo se dirige a un público más tradicional que, quizá, pide esos detalles. Aunque al despacho le faltan puertas para escapar de los “peligros” que se plantean.
F.: ¿Tú has estado en el despacho oval?
B.K.:(Riendo) Sí, fui becaria no te digo. Pero por las fotos que se ven en los medios de comunicación.
Me he reido un montón en la obra, aunque ni de lejos tanto como el que estaba delante de nosotros, pero algunos chistes me parecen burdos.
F.: Si, a mí tampoco me convence el uso que hacían de la palabra “puto” como adjetivo, a veces resultaba forzado.
B.K.: Eso sí creo que puede ser del texto original, aunque a veces parecía una peli de Tarantino.
F.: (Sonriendo por lo que está recordando) En un episodio de “Padre de Familia” Peter Giffin dice algo así como: “voy a escribir una obra de teatro contemporáneo donde los personajes no paren de decir, en inglés diría fuck, no es lo que hace David Mamet”. Que conste que la pregunta es de Peter Griffin
B.K. :(A carcajada limpia) ¡Pues parece que Peter tiene razón!
F.: Entonces, Beatrix, ¿recomendarías a la gente ir a verla?
B.K.: (Meditando la respuesta) Bueno Frank, creo que la obra es entretenida y divertida pero la recomendaría como Plan B, es decir que se pueden poner otras por delante en la “Lista de Eventos”.
F.: Yo la recomendaría si sustituyeran a Cipriano Lodosa. ¿Cómo puede tener tanta pluma un asesor presidencial que es abogado y que está en contra de las bodas gays?
B.K.: Sí es un poco absurdo A mí tampoco me gustó el que hace de Jefe Indio. No es creíble su fisonomía, para empezar.
F.: Bueno, yo creo que estaba a la altura del resto.
Y Beatrix Kiddo y Frank siguen caminando hacia un bar donde tomar una caña y continuar la charla.
HABLAMOS DE: Noviembre
INTÉRPRETES: Santiago Ramos, Ana Labordeta, Cipriano Lodosa, Jesús Alcaide, Rodrigo Poisón.
En el Teatro Bellas Artes hasta el 22 de Marzo.
FRANK y BEATRIX KIDDO
LA TABERNA FANTÁSTICA - La penúltima...
Los borrachos aprenden desde niños que el alcohol ayuda a sobrellevar esta perra vida. O quizá el alcohol hace que ésta sea una perra vida. "El alcohol, fuente y solución de todos los problemas". Sólo una persona de carne y hueso podía resumir en una frase tanta sabiduría: Homer Simpson.
¡Qué fantástico el lenguaje tabernario! ¡Y qué rico! Cuántas palabras y qué bien utilizadas. Qué desplantes toreros dignos del mismísimo Manolete. Y eso que no sabían ni leer ni escribir. Ni hacer la o con un canuto. "De lejos, no logro ver ese cartel; y, además, no sé leer". La sabiduría de la vida. En cambio, la generación con completo acceso a una educación básica, sólo sabemos decir "mola mogollón, súper, que te cagas, ¿sabes?". Estamos perdiendo ese lenguaje brutal y sincero. Buñuel decía que no había idioma como el español para blasfemar. Alfonso Sastre lo demuestra. Para blasfemar con educación, añadiría yo. Para decir poco pero con gracia, lo contrario de nuestros políticos, que no paran de hablar para no decir más que vaciedades. ¿Será que necesitan un poco de cazalla?
Y entre tanta palabra... un silencio sepulcral en la sala, ni una mosca se oye, nadie se atreve a toser, ni a carraspear siquiera, porque dos quinquilleros se retan con la mirada. Ese silencio absoluto es uno de los más bellos momentos que se puede experimentar en una sala de teatro.
FRANK
PS: Antes de entrar en el teatro he pedido un carajillo en un bar de Lavapiés y el camarero me ha mirado como si fuera un bicho raro. Estamos perdiendo tantas cosas... Así no se puede.
martes, enero 13, 2009
LA PEOR PELÍCULA DEL MUNDO
- Víctimas: 879 muertos y más de 3.100 heridos (1.080 niños).
- Desplazados: entre 80.000 y 90.000, la mayor cifra desde la guerra de 1967.
- Electricidad: el 75% de la población no tiene luz.
- Agua: 800.000 vecinos carecen de agua corriente. Paralizadas las 170 estaciones de bombeo de agua y de tratamiento de aguas negras.
- Ayuda: llegan de media 67 contenedores al día, cuando son necesarios 450 para mantener una actividad económica normal.
- Enfermos: el 70% de los pacientes crónicos ha suspendido su tratamiento.
- Médicos: el 25% de los médicos y enfermeros no puede acudir a los hospitales en la ciudad de Gaza. Los servicios de epidemiología, prenatales y los laboratorios han suspendido su actividad.
- Ambulancias: hay 92 en la franja. Once de ellas y tres clínicas móviles han sido alcanzadas por artillería o la aviación.
- Fábricas de pan: hay 27, pero funcionan sólo nueve.
(Fuente: El País 12 de enero de 2009)
ARM
lunes, enero 12, 2009
LUCES DE BOHEMIA - Un esperpento

Me pasa como a los ateos con Dios, que saben que no existe pero no lo pueden demostrar.
Yo sé que Luces de Bohemia es la mejor obra del teatro español. Pero no lo puedo demostrar. Entre otras insignificancias porque desconozco la abrumadora mayoría de obras restantes, pero también los presis de los bancos “desconocían” el mogollón que se venía encima y la basura/usura que despachaban sobre mármol, y se meten un pico al mes, así que yo por lo mismo soy crítico de teatro. No te jode.
Por poner un ejemplo, si comparo (y comparar es de gallinas) la obra anterior de La Taberna Fantástica de Alfonso Sastre, y lo mucho que me gustó, con ésta, pues mire, es como comparar a dios con un gallego, que dicen en mi pueblo, claro que en ésta, el gallego, Valle-Inclán, es dios. Una paradoja. Y Luces es, precisamente, el cánon mismo del género de la tabernomaquia. Ea.
Respecto al montaje: una cotorrita acatarrada, un mono aullador del Amazonas y un chimpancé sordomudo no lo harían peor. Dios o quien haiga ahí quiera que no lea esto ningún responsable de la obra, que yo es por comentar. En otras palabras, que si la hubiera ido a ver al salón de actos de un cole me parecería que los chicos se lo han currao, pero en el teatro del Círculo… Sólo queda por salvación que al esperpento le vaya bien deformarse, cuánto más retuerzan la imagen los espejos del callejón del gato, mejor. Puede.
Y sin embargo yo volvería mañana mismo a pagar mi entrada para ver la misma función. Uno puede optar por leer el texto en casa (Colección Austral de-toda-la-vida) y valga. Pero simplemente oír de nuevo semejantes parlamentos es un raro y exquisito placer de poesía, sarcasmo e inteligencia superdotada. Si hubieran hecho un concurso para elegir música original, vestuario, escenografía e iluminación entre los cinco continentes, el presente montaje saldría matemáticamente el último, quizás tras la propuesta javanesa. Te diré. Pero es que un mamut no dobla tan fácilmente, y mal que alguien lea lo que escribió el céltico, hiperbólico y elegíaco manco (como quizás se refieriese a sí mismo don Ramón María) vale la pena, que es mucha.
No sabré yo añadir una coma a lo mucho escrito sobre Luces de Bohemia por doctorandos, artistas, filólogos y hermeneútas de postín, gabán y peluquín, pero me da la gana explicar que Max Estrella sube a Hamlet y a Homero y baja a arrodillarse al aguardiente de Lavapiés, a la cazalla de La Pisa Bien, al frío canalla de la tisis madrileña de calle harapienta, chula, pícara y cervantina, y en general a una España “absurda, brillante y hambrienta” que paga con salarios de hambre y frío el talento, y muy bien “todo lo malo” como dice el sepulturero. Cráneo privilegiado.
PD: Max habla con un guardia mamporrero que le llama al orden por cantar entre vahos de aguardiente y a coro con los jóvenes modernistas:
MAX: ¡Eureka! ¡Pico de Oro! En griego, para mayor claridad, Crisóstomo. ¡Señor Centurión, usted sabrá el griego en sus cuatro dialectos!
CAPITÁN: ¡Por borrachín a la Delega!
MAX: ¡Y más chulo que un ocho! Señor Centurión, ¡yo también chanelo el sermo vulgaris!
Entrando detenido, ciego y curda en el Ministerio de Gobernación:
MAX: ¡Traigo detenida una pareja de guindillas! Estaban emborrachándose en un tasca y los hice salir a darme escolta.
Mi nombre Máximo Estrella, mi seudónimo Mala Estrella. Tengo el honor de no ser Académico.
¿Profesión?
Cesante. De hombre libre y pájaro cantor.
ARM: ¡Me quito el cráneo!
ARM
viernes, enero 09, 2009
BIENVENIDOS AL NORTE - Vendiendo la moto
En el preestreno de Bienvenidos al norte su simpático director y protagonista comentó que era un comedia, pero no al estilo Hollywood, que trataba de las cosas que importan en la vida, que era una historia real, etc. También dejó bien claro los millones de espectadores que han ido a ver la película en su país, Francia, amén de Bélgica, Suiza, Italia... Y, como colofón, informó orgulloso que el mismísimo Will Smith había comprado los derechos para hacer una versión (¿pero no quedamos en que no era una comedia estilo Hollywood?).Creo que la mejor forma que tiene un artista (del tipo que sea) de reivindicar su trabajo es precisamente mostrándolo, no hablando de él. A veces, uno tiene la sensación de que le están sugiriendo lo que tiene que pensar si es que quiere comprender el arte de la forma correcta. Algo parecido a lo que dicen los padres a sus hijos sobre cómo es la vida o los periódicos a la sociedad sobre lo que importa del mundo. La realidad es como yo te la cuento, no hagas caso a lo que ven tus ojos, ni a lo que oyen tus oídos, no son fiables; si te estoy diciendo que hay crisis, es que hay crisis. Y, ya que estoy, aprovecho y te despido.
Paco de Lucía se sube al escenario solo, se sienta en una silla y toca la guitarra. No necesita más.
Bienvenidos al norte es una película simpática, que te hace pasar un rato divertido. Y sí es del estilo Hollywood, con personajes clichés, final feliz y previsible y humor sin malicia. La película juega constantemente con la gracia que tiene el acento que hablan en aquella región del norte de Francia donde se traslada nuestro protagonista, pero los que no sabemos francés nos quedamos a medias. Porque es imposible conservar la gracia de giros idiomáticos por muy buena que sea la traducción. ¿Acaso un guiri, aun sabiendo hablar nuestro idioma, comprendería la gracia de un acento "caitano" cerrado, cerrado?
FRANK
martes, enero 06, 2009
LA TABERNA FANTÁSTICA - De lumpen y jerigonza

La Taberna fantástica pertenece a ese prolijo y siempre jugoso género de la tabernología, la baretomancia, tabernomanía, tabernalidad, garitosismo, chisconografía, en fin, baretae mundi. En particular la acción se desarrolla en, digamos los sesenta, en una infrataberna de ultraperiferia, entre los acúmulos de autoconstrucciones (precioso eufemismo para chabolismo) de los madrileños barrios de la Uva, el Abroñigal y por ahí.
La cosa la parió Alfonso Sastre allá por el 1966 y trataba según decía él, de «lumpen, marginación y jerigonza». Ea.
Pues sí y ya me dirán cual de los tres cabos pertenece a la memoria. En otras palabras La taberna fantástica es un retablo de vivísima actualidad. La taberna El gato negro donde se desarrolla la obra pervive, multiplicada por miles en los arrabales de la ciudad y en su mismo corazón. Ya lo creo. Además tengo la impresión que desde Babilonia por lo menos, han existido tabernas de este pelo (las sabitum paleobabilónicas eran las “cerveceras del reino” como una clase ciudadana completa, ni más ni menos) pasando por el manco de Lepanto, Lope, Espronceda, Larra, Zorrilla, Valle-Inclán, Lorca, etc etc, todos han sido fervorosos retratistas de las vidas y milagros acontecidos en el interior de tugurios de toda ralea y condición.
La taberna fantástica es un retrato naturalista (y poco vanguardista contra lo que dicen los panfletos) de lo que ocurre en el salón de casa, en el vientre de una subclase social, la de más baja extracción, la del pueblo que pare sin cesar marginados y condenados prematuros a perpetuar su estirpe de sufridores. La taberna es una metáfora, o el foco y encuadre de un fresco que enseña lo que hay bajo la moqueta de la ciudad, las alcantarillas donde el personal se zurra a cazalla y a los bebés se les va condenando desde la mantilla. Un cuadro lleno de pícaros cervantinos y eternos, con su gracia, sus trucos, sus triles, su chulería barriobajera y chusca, su ternura, su analfabetismo, su esgrima dialéctico, y sobre todo su drama, porque Alfonso Sastre apunta muy bien y tira mejor, no le tiembla la pluma y no se dejar llevar por la tentación del romanticismo fácil de arrabaleros y canallas.
De memoria nada. Hoy tenemos el poblado chabolista más grande de Europa en Madrid, La cañada real (real con minúscula) inimaginable creo ni en el muy chabolista Madrid de los sesenta, en aquel Madrid de inmigrantes y retornados que inspiró al autor. Además en La taberna los personajes se van agujereando el alma a base de alcohol duro de necesidad y pena. Sin embargo, desde finales de los setenta a los espirituosos les acompañan las drogas, las ilegales. Los personajes de la obra hoy irían de caballo y farlopa entre golpe y golpe, entre solysombra y castellana, entre Carlos de garrafa y cuartillo de vino. La taberna hoy no ha desaparecido (a pesar del efecto final de la obra), ni siquiera la raza de los quincalleros, la taberna se ha espesado más si cabe, se ha recrudecido, los grilletes se han multiplicado y sus miserias con ellos. El lumpen se ha ensanchado, y multiplicado sus colores y acentos. Los excluidos, los abandonados en el arroyo (como el Badula de la obra) son hoy muchos más que en aquella tranquila, familiar y asfixiante España de mesa camilla y brasero de los sesenta. La jerigonza como siempre, vivita y coleando, hasta hacerse casi único lenguaje de imposición en todo un trecho de la sociedad. Ya no se dice irse de najas, barés, jundos, ni amolar, pero en su lugar están abrirse, pavo, picoleto y flipar. Además ya casi todo es mazo, friki, guay y mola. La jerigonza es hoy prácticamente omnímoda en la calle, o sea mazo.
Habrá que decir además, que el trozo más grande de culpa de que la puesta en escena sea un éxito la tiene Antonio de la Torre. Este actor es de esos que haga lo que haga, en sus secundarios de cine o en las tablas, ensambla un personaje de carne y hueso, de los pies a la cabeza. Sospecho que va a decir mucho en el teatro y cine ibéricos de los próximos años. Aquí demuestra, en franco contraste con el resto de la compañía (salvo El Carburo, Felipe García Vélez que está profesional y creíble) que siguen practicando, creo yo, la escuela del cómico de la legua, con sus amaneramientos, tics e imposturas totalmente prescindibles, que todos esos pitidos, engolamientos y falsetes sobran de una vez por todas en el teatro español, que no son en absoluto parte de ningún método para hablar y moverse en el escenario. Hace falta un teatro que se crea el personal, como se cree lo que sale en las pantallas.
En fin, que yo les recomiendo que se dejen caer por La taberna fantástica, que aunque dan garrafón, es todo un espectáculo.
ARM
jueves, enero 01, 2009
Más sobre ESTÓMAGO
Parece el texto que se puede coger en la entrada de algunos cines.
FRANK