
The reader es, en el peor de los casos, una película aseadita, formal, con mecánica precisa, solvente y emocionante.
En el mejor es una película excelente, con eso que los cocineros del cine llaman “todos los ingredientes”, en realidad los mismos que tienen los best seller para que funcionen. La peli es un trasunto de un bestseller de los clasificados como “literario”, o sea, supuestamente bueno en comparación con los otros que entonces son “malos”, aunque le gusten a usté, señora.
Supongo que habrá espectadores que salgan con la mosca detrás de la oreja después de ver la película, pensando si en realidad no será que acaban de ver un melodrama de jolibu y ya.
Daría igual si uno ha disfrutado ¿verdad? ¿O se avergüenza usté de que le hayan engañado como a un chino o de resultar muy vulgarmente comercial? ¿Apagas tu mp3 cuando estás escuchando Amaral y te encuentras con alguien? (yo sí, y no lo confesaré más nunca, yo no escucho esa basura…)
Yo creo que The reader no es un producto plastificado de Jolibu con melodrama de serie. La diferencia fundamental es que bajo la epidermis de esta peli hay músculo, sangre y corazón (vale, y cerebro), y no sólo humo, ficción y un entramado más o menos aparente, dramático, efectista y manipulador para clavar al espectador en la butaca y hacerles sacar pañuelitos de amor y emoción. No.
La trama plantea conflictos rigurosos y tan reales como los que han traído de cabeza a un par de generaciones de alemanes para procesar lo de su historia, y por supuesto, lo particular se hace universal y la cosa se transforma en una muy sincera y aguda reflexión contra el maniqueísmo dominante: La vida es bella y compleja, y nosotros más. No es un tratado de Kierkegaard pero la peli resulta elegantemente reflexiva y emocionante.
Sospecho que The reader será más que una rara avis en el cine yanki, una pieza única, porque difícilmente encontrará el espectador otra película con semejante óptica sobre la Alemania de la Segunda Guerra Mundial. Incorpora incluso personajes en la película cuya utilización intuyo que está directamente prohibida si no es por sus “legítimos” herederos (adivine).
Quizás el quid de la cuestión sea el amor, como en la vida… Hay una larguísima historia de amor, si te la crees apuesto a que la peli te gusta. Quién da más.
PD: Los malvados realizadores de Benjamín Button tenían la máquina buena verdadera de hacer viejunos a los personajes y no se la han prestado a estos de The reader, así que a la Winslet, que vuelve a estar estupenda, la tienen que untar bien de mampostería. Bueno, algo tenía que tener la del interminable hombre menguante Button.
ARM













