viernes, mayo 29, 2009
PEDROOO... INDIGNADO CON LA CRÍTICA
Almodóvar ha escrito pedazo de entrada (por tamaño únicamente) en su blog, enojadísimo por el trato que el crítico Carlos Boyero de El País (antes de El Mundo) dispensa a sus películas y su persona en particular. Como detonante: las crónicas del último circo... quiero decir Festival de Cannes. El País se ha hecho eco (siempre he querido decir eso).
Es sorprendente y novedoso que un estrellón de este pelo muestre semejante ataque de histeria y pica pica en público y ¡por las críticas de un crítico!
Lo que no entiendo del caso es:
1) ¿No nos lee Almodóvar?
Me parece imposible. Si fuera así abandonaría inmediatamente mi brillante y afilada labor de crítica cinematográfica.
(Hasta ahí podíamos llegar).
2) En tal caso, ¿por qué no escribe esa misma crónica hablando de nosotros que somos mucho más hábiles, pizpiretos, retorcidos y sanguinolentos que Boyero? De qué vas Pedro, ¿nos quieres hacer de menos? Si no escribes a El País sobre el indigno trato que damos a tus pelis en nuestro blog tu próximo estreno va a ser una verdadera carnicería. No te digo más.
Habrase visto...
ARM
EL BUSCÓN - Te encuentra
Cuando uno va a ver una obra en la que se representa un texto escrito por un genio como Quevedo y en definitiva cuando uno espera que lo que va a ver sea, al menos, bueno porque materia prima haberla, hayla, lo usual es que salga del teatro despotricando.Pero cuando esto no sucede, amigo mío, cuando esto no es así, uno se divierte de lo lindo.
Comienza la función, y un José Luis Esteban, digamos “embusconeándose” (dícese del acto de ir convirtiéndose poco a poco en el personaje de Quevedo) entra en contacto con el público, al que también le habla del autor de la obra al que se refiere como su “padre putativo” y de sus deseos de independencia.Cuadrar en un monólogo de noventa minutos la vida de este personaje no es tarea fácil, evidentemente se han de quitar muchas aventuras de Don Pablos sin embargo se llega a conocer al personaje sin dificultad alguna y se recorre su vida desde la infancia, donde lleva ropajes más acordes con la época hasta su etapa de pícaro donde empieza a llevar una ropa más contemporánea.
Se mantiene un castellano antiguo pero comprensible, lo cual choca pero no chirría con el vestuario.
En la simpleza pero versatilidad del decorado, pensado y propio para el monólogo, radica parte de la fuerza de la obra pues deja que nos centremos en el texto y en el actor pero a él le facilita la creación de mesas, carruajes o personajes imaginarios a los que el propio, y estupendo, José Luis Esteban dará vidaAl final Don Pablos medita y nos pregunta si nosotros no estaremos también escritos, nos pregunta sobre el destino, el libre albedrío y sobre quién es nuestro Quevedo particular, ¿nosotros mismos?
Una manera perfecta para terminar.
Reparto:
Actor: JoséLuis Esteban
Dirección: Ramón Barea
Teatro Fernán Gómez Sala II. Hasta el 14 de Junio
BEATRIX KIDDO
jueves, mayo 28, 2009
PLATONOV - Cosacos

Hay gente que sostiene que el teatro es un medio de arte relicto y obsoleto (en concreto suelen decir que es una mierda) comparado especialmente con el cine. Es un tema de discusión clásico y petardo. Argumentos hay tantos como días y longanizas. Pero el hecho es que cuando asisto a una representación como la de Platonov del CDN (Centro Dramático Nacional) sencillamente confirmo que los romos detractores del teatro no han visto esto.
Se trata de una obra de juventud de Chejov (ese hombre) donde le torturan (a su alter ego, un tal Mijáil Platonov) a partes iguales: la hipocresía de la asfixiante sociedad zarista y las chavalas rusas que lucen palmito Moscú arriba Moscú abajo. Vamos, lo normal. Lo que pasa es que Chejov, en lugar de ponerse con la play, escribe una obrita de teatro, de puro cabreo, en la que monta un carrusel de personajes trazados con asombrosa precisión humana y capaces de recrear todos los conflictos propios de un hombre contemporáneo.
A diferencia de Valle-Inclán, del cual, mal que se balbuceen sus Luces de Bohemia, el espectáculo está asegurado, un Chejov con mala dramaturgia puede ser un arma de destrucción masiva con la cual a los espectadores haya que desincrustarlos de las butacas con espátula (a mí me ha pasado, ya lo creo). Fue esta particularidad del teatro de Chejov lo que obligó a su colegui Stalivnaski a inventar un método (homónimo) para representar lo de su compadre sin que el público comenzara a autofagocitarse por las falanges de las manos provocándose daños irreversibles, porque no había manera. Y hasta hoy. En Chejov el milagro no es el lenguaje sino la maquinaria de humanidades que comienza a funcionar delante del espectador con la contundencia de un batallón de cosacos entrando a saco sobre las butacas.
Chejov y los rusos parecen por momentos mediterráneos de sangre caliente, pasionales y arrebatados pero con el suficiente componte eslavo como para siquiera ponerle nombre a lo suyo, para poder reconocerse en algún arquetipo psicológico (o psiquiátrico en los casos más sonados), para ser remotamente conscientes de su humanidad desatada.
El montaje de Juan Mayorga y Gerardo Vera es un espectáculo soberbio que comienza con la proyección contundente y sinfónica de los títulos de crédito rusos advirtiendo de que algo grande va a pasar allí. Y pasa. La cosa va como un vendaval, como un circo/cabaret de relaciones sociales, familiares, sexuales, maritales, pecuniarias, filiales, etc entramados sociales que son los del Moscú zarista o los de Santa Cruz de los Cuérragos (Zamora), un auténtico teatro al trote arropado en una escenografía deliciosa que te sitúa a mitad de camino entre Asia y Occidente, entre el siglo XIX y el XXI, que podría corresponder a los círculos plutócratas de la city neoyorquina del 2009 o a los salones moscovitas de 1900. Un hallazgo.
Si fuera todo perfecto Vera y Mayorga se jubilarían. Y de eso nada: los actores en general, soberbios; a Platonov le ha faltado fuelle para llegar al final de su destrucción con recursos; lo de Carmen Machi (Aída) en el papel de joven esposa sólo se entiende si es una bromaza o si paga ella todo (en este último caso habría que advertirlo en las entradas).
Un gusto.
ARM
ÁNGELES Y DEMONIOS - Big Mac

Si tuviera que decir algo acerca de Ángeles y Demonios sería tipo Testimonios: “Entraron a mi casa de madrugada y me ataron a la tele, y me dejaron puesta la peli... Fue horroroso. La poli dice que son kosovares. Por su extremada crueldad”. (Por justificarme)
Intentar comentar cualquier otra cosa es como hacer una crítica culinaria de un Big Mac.
Aunque saco algunas conclusiones:
1) Hay que haberse currado mucho el licuado cerebral para empezar a correr por Roma como un poseso siguiendo las estatuas de Bernini.
2) Mucho más grave es sentarse en una butaca a contemplar a un desquiciado correr persiguiendo estatuas de Bernini sin que nadie lo meta en un manicomio, y sonreír plácidamente.
3) Creo que ya no hay bípedos antrópodos en las calderas de Hollywood industries. Basta con las facultades de un Atari para barajar perfectamente planos, escenas y personajes y hacer cualquier producción palomitera lobotomizante de estas: el listo que sabe cosas “bíblicas”; la chavala que sabe cualquier otra cosa como “ciencia-atómica-que-te-cagas”, lo mismo te hace un boca a boca que la fisión fría; las multitudes en peligro y con banderitas de plástico (es conveniente que a una niña se le caiga una muñeca y la cámara recoja el detalle); un malo que jode y se venga de algo pero deja pistas muy difíciles que sólo el listo de Harvard sabe; los polis tontos, las persecuciones, explosiones y unos cuantos pasadizos secretos, música que de intriga y haga chaaan cuando sea de susto. Demencial.
4) Hacen chistecitos de los curillas del Vaticano y su guardia suiza y su banco y sus cosillas. Humm... ¿para cuando un descojone sobre rabinos y la Torá? (que no sea de Woody, claro, que él lo hace con dinero prestado de su casera y eso no tiene mérito). ¿Para cuando Ahmadineyad y Mahoma? No creo que haya … ganas.
Ver para creer.
ARM
lunes, mayo 25, 2009
SECRET SUNSHINE - Valiente análisis de una experiencia dolorosa
Secret sunshine analiza el dolor sin evadir las causas que provienen de nuestra estructura social, la sociedad de la incomunicación en la era de la comunicación, quizá más patente en algunos países orientales como Corea del Sur. La hipocresía de las pequeñas ciudades
Tampoco deja escapar la oportunidad de contar el error que, en una situación así, supone refugiarse en la religión, una solución fácil pero, a la postre, más falsa que Judas. Y, cuando uno cae en la cuenta de dónde ha terminado, se da cuenta de que es peor el remedio que la enfermedad.
En definitiva, un filme valiente, acertado en su tratamiento y realizado y actuado con talento.
FRANK
domingo, mayo 24, 2009
X-MEN ORÍGENES - Risas Mil
Café-> 1.20
Entrada de cine-> 6.30
Mantener la boca cerrada-> No tiene precio
Porque me meto a ver este "peliculón" por abrir la bocaza.
Lobezno tiene un hermano que es malo, malo y que no hace más que chinchar pero que, al fin y al cabo, es su hermano. Sí, un poco Caín y Abel pero ¿con final feliz? Ellos se protegen y luchan juntos por lo que sea pero en el ejército de los Estates, claro. Ésa es otra, ¿por qué son tan egocéntricos los norteamericanos? es algo que me desconcierta.
Pero las cosas cambian y aparece gente del Gobierno, que es casi como decir que aparecen los de La Familia, y con ellos el chorreo de pasta en efectos especiales, muy impresionantes todos.
Sin embargo me he reído que no veas con la peli. Y es que hay múltiples escenas que ni el hecho de que los protagonistas sean mutantes puede justificar y de las que sólo una cantidad ingente de alucinógenos circulando por ese proceso creativo serían eximentes.
Y que no se me olvide mi favorita, una imagen que no esperaba yo que me fuera a causar esta reacción y por la que más seriamente he sido reprendida por mis carcajadas. En una de las múltiples huidas de Lobezno se encuentra que está desnudo y que se tiene que tirar por una cascada. Y se tira cómo si fuera una "f" (de forzar) como un hipocampo gigante y de río (que es mutante hasta en eso) y como un Míster esperando su banda de Hombre más Sexy del Planeta.
En fin, que te entretiene mmmsí. Que mejora a la anterior, mmmeso dicen, yo no la he visto y no puedo opinar, pero lo que está claro es que hay oferta suficiente en los cines como para ir a ver esto.
Y yo, a ver si escribiéndolo me acuerdo de no prometer chorradas.
BEATRIX KIDDO
SÉRAPHINE - Tostificante y gelatinizante

El cine es un poco como los anuncios de vaqueros en la tele, que la protagonista nunca tiene sesenta años. Pues en Séraphine sí, y eso mola.
Séraphine le está gustando a la gente (y le ha gustado a mi colega Frank como cuenta en estos mismos pixeles), pero no nos engañemos, a algunos de ustedes les va a resultar tostificante y gelatinizante, como a mí y a mi exquisita compañía. Mira que la historia es buena, ya saben que va de una pintora de inicios del siglo pasado en Francia, en plena eclosión de vanguardias pictóricas. La pintora antes que artista, para el resto del personal, es una miserable fregona. Así que hay un marchante de arte, guerras mundiales, campiña francesa, clases sociales, paisaje, genio/artista expresionista, atrezo felices-años-veinte… en fin, lo tienes todo chica, pero un coñazo. Yo me he revuelto en la butaca desde que ha empezado la peli como Juancar en la final de su copa Atleti-Barça.
Los actores están muy bien, Séraphine (Yolanda Moreau) impactante, el guión contenido, muy desbrozado (quizás demasiado) cayendo pocas veces en el topicón del artista secreto/genial y la emoción del marchante iluminado y blabla…
Pero por algún motivo a la cosa le falta sangre, y sobre todo, creo yo, le sobran planos a cascoporro. Martin Provost, el dire, para desvelar el secreto de la pintora Séraphine de Senlis o para nosequé, nos sube con la cámara a la giba de la señora y venga paseo para arriba y venga para abajo, y al campo y a casa y por la calle y vuelta y dale…. y un prao y otro prao y venga… Me ha agotado. Yo no lo he pillado, el intento de contención y nosecuál delicadeza y misticismo paisajístico a mí me ha sentado como un macmenú triple-de-todo. Por un momento he llegado a regurgitar sensaciones que padecí en la indescriptiblemente monstruosa El holandés errante, y eso es malo.
Inacuto lector, no sea burro y no deje de ver Séraphine por mis miserables palabras, pregunte a su cuñada que es quien sabe de esto.
ARM
jueves, mayo 21, 2009
CAÍDOS DEL CIELO - Tantas historias...
Al acabar la función, TODO el público se levantó para ovacionar a los actores y, por extensión, a todo el equipo artístico. Todos sin excepción. Eso es un dato.Tal vez seas de los que se han preguntado alguna vez cómo llega una persona a convertirse en un sin hogar. Te aconsejo que vayas a ver Caídos del cielo y, seguramente, te acercarás algo más a la verdad, aunque no del todo. Aunque quizá seas de esas personas que están seguras de que nunca llegarán a esa situación. En ese caso, también te aconsejo que vayas a ver la obra porque en ella descubrirás que no es algo tan improbable. Claro que puede que prefieras no saberlo y seguir creyendo que tú estás muy lejos "de todo eso". En tal caso, no vayas al teatro y, cuando te cruces con una persona que vive en la calle, no le mires, ignórale, como si no existiera. Mejor ve corriendo a tu casa y enciende el televisor nada más entrar. Y mantenlo encendido hasta que te vayas a dormir.
Caídos del cielo dice algunas verdades que sólo se atreven a decir los que no tienen nada que perder porque no tienen nada. Son bofetadas de realidad en la cara del espectador. Pero no simuladas, como en el teatro profesional. Esta vez es de verdad. Son sus historias. Alguien les ha dado una oportunidad para contarlas y lo han aprovechado. Y, de regalo, ofrecen una función de las que no hay que dejar escapar. Sólo queda estar agradecido por todo lo que, de forma tan generosa, nos dan... y sólo a cambio de un aplauso.No se puede negar que la obra se podría acortar un poco. El problema es: ¿qué parte? ¿A quién se le priva de contar su historia? ¿Al empresario argentino que vino a comerse el mundo a este país y este país se lo zampó a él? ¿Al que tuvo que escapar de su casa con doce años porque para él era peor que estar en prisión? ¿Al fantasma de la mendiga que quemaron en un cajero? No. Todas las historias se deben contar. Y se deberían contar más que están ahí fuera, esperando que alguien las recoja. Tantas historias...
FRANK

Aviso: los días 22 y 29 de mayo se podrá asistir a un encuentro con los actores y la directora de la obra después del pase para comentar el proceso de trabajo y cómo ha resultado toda la experiencia.
Otra crítica de Caídos del cielo en este blog.
http://www.caidosdelcielo.org/
Panorama cinematográfico
http://www.elpais.com/articulo/sociedad/hay/salas/cine/espanol/elpepusoc/20090521elpepisoc_1/Tes
Pitu
miércoles, mayo 20, 2009
EL CABALLO DE DOS PIERNAS - Oportunidades
La posibilidad de ver una película afgana de 2008 es una buena oportunidad para ver un cine algo diferente al que estamos acostumbrados. (¿Cuántas películas se harán al año en ese país? En España, en 2008, se rodaron 173 largometrajes. ¿Cuántos pudimos ver en las salas de cine? ¿Cuántas merecían la pena?) No es fácil que nuestras pantallas ofrezcan cine que no sea Occidental. Sólo algunas películas japonesas, coreanas o chinas. Tal vez sería más exacto decir, por tanto, que lo díficil es encontrar en nuestras salas cine de países en vías de desarrollo (eufemismo para pobres de solemnidad).El caballo de dos piernas es una oportunidad para conocer ese Afganistán alejado de lo que nos enseñan los informativos de televisión, una oportunidad de conocer algo más que la guerra y la mafia del opio. Aunque, en todo caso, no se puede evitar la cruda realidad tan fácilmente: la película cuenta la historia de un niño que se ha quedado sin piernas a causa de una mina.
Es un cine creado en una cultura diferente de la nuestra. Es un cine con un ritmo diferente al que estamos (mal)acostumbrados. Un cine donde cobra importancia el gesto más mínimo y las miradas. Es otra mirada, diferente a la del estresante Occidente, pero mucho más cercana de lo que pueda parecer a primera vista. Los niños van a la escuela en burro. Y me acuerdo cuando
mis abuelas me contaban que iban en ese ecológico modo de transporte desde su pueblo hasta el de al lado, a las fiestas, a comprar algo o a ver a ese mozo tan apuesto que sería, a la postre, mi abuelo. Una diferencia de dos generaciones es lo que nos separa de Afganistán. Preguntad, los que aún podáis, a vuestros abuelos.El caballo de dos piernas es una oportunidad para ver una película que, en muchos aspectos, está más cerca de la esencia del cine puro que el resto de las que se pueden encontrar en cartelera.
FRANK
sábado, mayo 16, 2009
LA VERGÜENZA - Freud y la risa nerviosa

La vergüenza es una peli española que no es cine español. Por suerte últimamente van llegando largometrajes mutantes de esta categoría español-no-de-cine-español. Ya era hora, porque pasta hay metida y quiero creer que el talento estará agazapado como un gato detrás de la barra de cualquier bar.
David Planell, director y guionista había perpetrado anteriormente, además de millones de horas de guiones televisivos y guiones compartidos/mercenarios de distintos largos, cuatro cortos (multipremiados) que son una auténtica declaración de principios: Carisma (2003), Ponys (2005), Banal (2006) y Subir y bajar (2007). La sencillez de todos ellos es ofensiva y el precio al alcance de cualquier bolsillo (de productor). Fundamentalmente se trata de gente diciéndose cosas, personajes que se hablan. Exacto, como Bergman en Secretos de un matrimonio (resulta que el sueco también firmó una La vergüenza). Digamos que el cine puede ser eso y a veces es maravilloso.
La vergüenza sorprenderá al público, como al jurado de Málaga, porque no estamos acostumbrados a ver y oír un guión tan contundente, unos diálogos que funcionan siempre como un perforador en un pozo de petróleo, que no para y excava y excava y los personajes van perdiendo capas y capas y cuando están ya perfectamente exprimidos y triturados resulta que siempre queda otra vuelta de tuerca hasta llegar a un magma negro que es el fondo mucilaginoso del espíritu y que el explorador del cráneo humano, Herr Sigmund Freud, bautizó como subconsciente. Pues este es el rollo.
(La verdad es que la peli y los cortos harían las delicias del austriaco tarado y padre del psicoanálisis: me lo imagino muy bien en la butaca comiendo palomitas y salivando como un tigre de bengala estimulado por la carnaza que ve en la pantalla).
Cuatro actrices como cuatro soles... y Alberto San Juan (de prota) cuya misión principal es vender la peli, que se llegue a exhibir, que alguien vaya a verla y todo eso. El pollo anda por la peli como un esquimal por El Corte Inglés (dios quiera que no me lea). Da risa, porque lo que escribe Planell da risa, sin embargo no es una comedia. Todo el mundo en la sala se ríe porque el guión está preñado de un tipo de situaciones creadas por el malévolo guionista que producen risa, pero risa nerviosa, ¡toma ya!, esa que usamos a modo de defensa ante una situación incómoda y embarazosa, todo un hallazgo. El caso es que a San Juan no le han informado. En otras palabras, él está (muy simpático, eso hay que decirlo) en su papel de cómico de El otro lado de la cama y así, pero esto no es una comedia. El contraste con la prota Natalia Mateo o cualquiera de las otras tres actrices es dramático (en todas sus acepciones).
No quiero ni pensar cuánto ha costado esta peli, especialmente comparada con las superproducciones ibéricas de este año pasado, la de Garci Dos de Mayo, La conjura del Escorial, etc… No quiero sacar conclusiones fáciles, se las dejo a ustedes para cuando vean la peli y las escribo del revés al final, como en las sopas de letras, ya verán qué fácil (palabras clave: pelo, industria, tomadura, subvención, español, cine).
Pienso, no obstante, que es un primer largo (espero que haya una larga lista por venir) porque hay alguna cosilla que pulirá, me da la impresión, el maestro Planell. Detecto, por ejemplo, un cierto sabor a teatro, hasta el punto que a ratos tengo la impresión de que la peli está pidiendo a gritos subirse a un escenario y bajarse de la pantalla. Eso no es bueno ni malo, sino todo lo contrario. Lo que resulta un poco más desaconsejable es cierto regusto a mediometraje. La vergüenza se queda como una de esas películas que archivas en la cabeza en un limbo entre el corto y un largo. Creo que tiene que ver con la falta de algún vestido más, al contrario de lo habitual, no falta chicha, sino algo de atrezo, colores y luces. Cosa así.
En fin, que dudo mucho que vayan a verla y no salgan contentos y sorprendidos. Mucho lo dudo.
Me cuentan.
ARM
jueves, mayo 14, 2009
IMAGINEINDIA - No todo India
Para los que no somos expertos es una oportunidad para comprobar que el cine indio va mucho más allá de Bollywood. Lo se podrá ver es cine independiente de directores como Shyam Benegal o Anurag Kashyap, Shivajee Chandrabhusan, Niraj Pandey y retrospectivas de Satyajit Ray o Tapan Sinha entre otros.
También hay películas de otras nacionalidades dentro de la sección asiática que, junto a una australiana, desbordarán las fronteras indias.
Además, el festival tiene como hilo conductor un tema que es en esta edición el de los gitanos.
No tendrá nada que ver con esto, pero no me puedo resistir enlazarlo.
BEATRIX KIDDO
miércoles, mayo 13, 2009
TRAMPA PARA PÁJAROS - El mismo debate de siempre
Trampa para pájaros se asienta en unos cimientos sólidos (aunque debería hablar en singular): Juan Alberto López. El protagonista absoluto de la obra la sostiene por completo. Con mucho oficio, un ritmo adecuado, presencia y una buena interpretación. Hasta el punto de que, cuando desaparece por unos minutos de escena, puede venir el pánico de que todo se venga abajo.En el escenario, un decorado realista. Todo se desarrolla en un desván. Hay sillas, armarios con espejos deformados por el tiempo, un caballito de madera, un piano... y cinco maniquíes: cuatro no se mueven, ni hablan, el quinto es Manuel Bandera. Claro que en sus dos minutos de gloria es cuando se piensa que estaba mejor callado. Por otra parte, si alguna vez me encuentro con un loco que empuña una pistola y la agita, gesticulando mientras habla, delante de mí, no creo que me mantenga tan tranquilo.
El tema que trata la obra es, al tiempo, repetido y de rabiosa actualidad, en expresión típicamente periodística. Son las dos Españas que llevamos viviendo (sufriendo) desde... ¿la abolición de la Ley Sálica y la Primera Guerra Carlista?... ¿más allá? Son la izquierda (?) y la derecha, los intelectuales y los hombres de acción, la hipocresía, la corrupción... en fin, nada nuevo. Sin embargo, todo sigue aquí. Por tanto, desgraciadamente, es un tema de absoluta actualidad. ¿Lo dejará de ser alguna vez? ¿Hay que seguir debatiendo en los mismos términos, con los mismos argumentos repetidos una y mil veces? José Luis Alonso de Santos, que escribe y dirige Trampa para pájaros, piensa que sí. Pero, ¿no es hora de llevar las ideas por otro camino, no es hora de superar este infructuoso debate? Tantas preguntas... Claro que, si lo que ha querido es reflejar la sociedad en que vivimos, aún sigue siendo ésa.
Ojalá este texto envejezca pronto. Significaría que este país ha entrado en el siglo XXI (¿hemos salido del XIX?). De momento, el texto está vigente.
FRANK
Hasta el 17 de mayo en el Teatro Fernán Gómez de Madrid.
GÉNOVA - Sufre mamón

Son muy pocas las películas que detentan el ambiguo privilegio de haberme crucificado en la butaca. El panteón de esos títulos es estrecho y en él destaca En este mundo (In This World, 2002): bestia, dura, épica y real, de lo más salvaje que me he echado al gollete y por supuesto verdadera como la vida, como el falso documental (muy poco falso) que es. Cuenta una gesta migratoria Pakistán-Europa. El responsable: Winterbottom, maldito.
Pues el mismo casi vuelve a doblegar mis numantinas resistencias contra la maldita ficción que escupe la pantalla. Esta vez se llama Génova y es un cañonazo en el estómago.
Va de una familia que pierde a la madre. El arranque no duele excesivamente, en ese punto es exactamente como la estupenda Caos Calmo del año pasado con Nanni Moretti de prota. Pero nada que ver: aquí se sufre a manos llenas.
Los que saben mucho de esto, como David Planell, cuentan que para hacer pupita o para emocionar no hace falta sacar una montaña de cadáveres o un campo de concentración. La niña de cinco años de Buda explotó por vergüenza intentando conseguir un cuadernito de papel para ir al cole puede provocar más lagrimas que un pasillo repleto de fotos del horror nazi. Es lo que tiene este arte, el dramático, que te mete en la camisa de un personaje: empatía, esa dichosa emoción.
En esta peli no hay sangre, ni ketchup, ni montañas de cadáveres, ni torturas, ni ná. El maestro es mucho más sabio y poderoso y sabe que una niña que llama a su mamá por la noche puede doler más. Sabe que el sentimiento de desprotección y desamparo de un padre con su hija pequeña y una adolescente rebelde puede ser mucho más dramático que las majaderías de efectos especiales y épicas de plastilina de un puñado de millones de billetes.
La peli es buena, qué duda cabe, porque es muy verdad (si ello es algo), porque te mete en la historia más de lo que te gustaría estar, porque sin que sea de vampiros te mantiene clavado a la butaca (de tortura) con todos los músculos tensos durante todo su diabólico metraje, porque los actores están simplemente perfectos. Pero, ¿por qué Winterbotton? ¿por qué eres tan salvaje, amigo? ¿yo qué te he hecho?
El muy bellaco no sólo opta por el enfoque más desangelado, distante y abandonado para el espectador, con un desapego y una frialdad que matan, si no que finalmente, te abandona ahí, en medio de la calle y sin un duro. Eso jode.
En fin, si creen que su vida es insoportablemente feliz y se sienten culpables por ello, y quieren volver a casa más suavitos que un guante (habiendo visto lo que se dice una buena peli), adelante.
(Maldito).
ARM
martes, mayo 12, 2009
lunes, mayo 11, 2009
AVARICIA, LUJURIA Y MUERTE - Valle, La Movida y el Pasapoga

Lo bonito de criticar a un director novel de cine turco es que nadie lo conoce así que puede uno pontificar sin riesgo de sobresaltos.
Pero si la cosa empieza con Valle-Inclán… se complica.
Han presentado en el Centro Dramático Nacional un Retablo de La Avaricia, Lujuria y Muerte de tres piezas. La gracia está en que cada pieza la monta un director distinto.
La primera, Ligazón, mantiene en su montaje un cierto lirismo simbólico, mágico y poético bastante acorde con el texto. Es la única pieza que retiene parte de un preciosismo modernista delicioso del primer Valle-Inclán lírico.
La Cabeza del Bautista propone un estrafalario y divertido traslado del asunto al mundo ibérico de los sesenta con guateque charanguero, anisete de café, billar, señorita y coros muy risibles.
La Rosa de Papel culmina la competición transformista con un verdadero follón en plan “movida” ochentera cruzada con burlesque cabaretero, strip show y alucinación lisérgica de cine animado y punk, o algo así. Y todo aliñado con la pimienta gruesa del porno/erotismo jocoso de Pasapoga y el Molino.
En fin, el teatro de Valle lleva colgado el sambenito de incomprendido, visionario, regenerador y avanzado desde siempre.
Es muy probable que lo de incomprendido permanezca incólume; mucho me temo que seguimos en las mismas y no alcanzo a comprender por qué.
El reto de montar una pieza de Valle consiste en que la distancia entre el texto y el montaje pueda ser dramáticamente reveladora. La ventaja es que el texto se defiende por sí sólo como pasa frecuentemente con los montajes de Luces de Bohemia por tristones que sean.
El regusto que me deja esta función es que los directores sienten un verdadero desapego, distanciamiento y muy probablemente incomprensión del texto y el lenguaje de Valle-Inclán y sus fascinantes personajes (a pesar de lo que escriban en el folletito). Da la impresión de que se tratara más de una competición de originalidad y aderezo efectista de cada una de las obritas puestas en manos de los directores para ver como “levantar” al personal y darle un poco de gracia y “actualidad” a la cosa esta "tan barroca" que parece que se les atraganta a los actores. Falta de cariño.
Estos textos están escritos en los años veinte y los personajes no pueden ser más aldeanos, populares, humanos, callejeros y pedestres. No diré que el teatro de Valle sea un trasunto realista de la España de principio del siglo pasado, es mucho más que eso, pero en parte el lenguaje es aquél. Es más que probable que haya habido un progresivo empobrecimiento del castellano popular, el de las ferias y barracas, el de la aldea y la pradera de San Isidro. Eso pareciera, sobre todo al ver con qué falta de confianza manejan los actores (y en definitiva los directores) el torrente lingüístico que es Valle-Inclán, soltando las frases por las esquinas y envolviendo la cosa, especialmente en la tercera pieza a cargo de Salva Bolta, en una verdadera barahúnda de jeribeques, alharacas y follones electro-ciber-sexuales.
Está muy bien jugar a trasladar cualquier obra de teatro y a revisar montajes y darle varias vueltas al asunto, siempre que no sea a costa del texto. El auténtico espectáculo de Valle está directamente en el lenguaje, y es un espectáculo soberbio, sólo hay que decir el texto, degustarlo, comprenderlo y mimarlo. No hace falta montar ningún cristo alrededor, ni sketches, ni gags, ni una orgía techno-kiss para que la cosa mole y menos para que sea transgesora. El punk pop al estilo de la movida tiene de transgresor, al lado de los textos de Valle-Inclán, lo que mosén Rouco de anarquista. La cosa mola mogollón por sí misma, no hacen falta mucha disco-party, aunque sí un montaje que para lo contrario está la lectura en casa, pero un montaje mínimamente apasionado por la evidencia del fulgor, la electricidad, la astucia, la gracia, el sarcasmo, la viveza y la sangre de los diálogos y requiebros de los personajes valleinclanescos. Es la radiografía más precisa, valiente, descarnada, sarcástica y despiadada de una Iberia tan universal y antigua, al menos como la cervantina, por vía paterna, o sea, mucho.
PD: No vayan a dejar de ir que no todos los días se monta El Retablo..., y además verán qué ocurrencias han tenido estos tipos, que por cierto, sudan la camiseta.
ARM
sábado, mayo 09, 2009
UN NOVIO PARA MI MUJER - Comedia fácil sobre la pérdida de la ilusión
Cuando uno recién empieza algo siempre lo hace con mucha ilusión. Le echas ganas, sonríes, al principio tienes entusiasmo, pasión y, con el paso del tiempo, esto se va... perdiendo. Y la costumbre y el día a día hacen que aquella actividad se haga incluso pesada por momentos y muchas veces dejas sonreír y te empiezas a quejar...Digo todo esto porque la película nos muestra un poco eso, como uno va perdiendo la pasión, la alegría y entonces viene la dejadez ¡que termina por estropearlo todo!
Un novio para mi mujer no es ningún peliculón y, para hacer la comedia más comedia utiliza el cliché de hacer una sátira de películas de espías y misiones secretas. Yo la verdad es que me hubiese quedado sin la “bromita” ésa, eso sí, manteniendo el personaje de Gabriel Goity. Y es que para hacer una buena comedia no hace falta recurrir ¡¡a bobadas y chistes fáciles!!
Pero, bueno, la película empieza a ponerse mejor justamente cuando se deja de lado la sátira y nos ponemos “serios”, eso sí, sin perder el tono de comedia, o sea, ya casi al final. Lo siento. Entonces nos hace pensar qué estúpidos somos y cómo somos capaces de estropearlo todo cuando perdemos la pasión, la alegría, el tesón. Y justamente en ese momento, en el que la que pretende ser una comedía sin más, nos abre los ojos, es el instante en que la película tiene su buen momento.Hay que decir también que la actuación de Valeria Bertuccelli está muy bien. Dentro de todo lo pesada y antipática que es su personaje, es la que nos hace ver la película, cautivando incluso a los demás personajes, cuando todos se sientan a oírla por la radio.

Bueno, en fin, que la película, que no tiene grandes pretensiones, es otra de esas que puedes perfectamente ver en tu casa, ya sabes... una tarde de sábado con una tarrina de helado, aunque yo, en apoyo al cine latinoamericano -que bastante cuesta hacer cine por aquellos lados- os diria que ¡¡vayáis al cine a verla!! ;-)
Noceloni
viernes, mayo 08, 2009
SÉRAPHINE - Pasión, locura, arte
Cuando una película te cuenta una buena historia, está rodada con precisión y sencillez, la fotografía está realizada con una técnica impecable, sin estridencias, sin efectismos, el vestuario y los decorados bien elegidos y diseñados, y la interpretación es magnífica, no se puede pedir más. No se puede poner un pero. Séraphine demuestra lo que es capaz de regalarnos el cine francés. Siento una envidia sana. En este país estamos tan lejos de este nivel...Cuando el virus del arte se te mete en el cuerpo, no hay vacuna posible. No importa que tu vida sea fregar suelos o que seas un alcohólico y pendenciero que pasa de un trabajo a otro como Bukowski, hay algo dentro que te empuja a pintar o a escribir o a componer o a lo que sea... Puede ser una aparición de la Virgen la que empuja a trascender a través del arte o puede ser una visión originada por el peyote, o puede ser una infancia solitaria, en una habitación leyendo sin tregua, las razones para crear son infinitas. Pero si existe en el interior esa fuerza, nada puede detenerte.
Séraphine proyecta un caso concreto a la universalidad. Una vida simple, una criada, una chica de la limpieza de principios del siglo XX que tiene una pasión y nosotros, como espectadores, compartimos esa pasión y, durante dos horas, vivimos en su universo.

Una película que emociona, que nos aproxima un poco más a comprender eso tan difícil de definir que llamamos arte, una película que te hace amar el cine y la pintura. Y te incita a abrazar a un árbol y sentir la vida.
Una película que no hay que perderse.
FRANK
PS: Quien quiera saber algo más de esta pintora, aquí en inglés.
UNA CIERTA VERDAD - La otra cara de la esquizofrenia
La última década del cine documental en España está aportando la calidad y la originalidad que escasea en nuestro cine de ficción. Jose Luís Guerín, Iñaki Lacuesta o Javier Corchera serán dentro de unos años un referente para los documentalistas, como lo fue en su momento Joaquín Jordá. Abel García Roure, ayudante de dirección de En construcción, se ha subido a este carro con el documental Una cierta verdad. Una película que aborda la esquizofrenia desde un punto de vista clínico y humano, alejado del mito creativo y artístico de la enfermedad. Roure opta, como lo hiciera Guerín en su momento, por una realización entrometida, de incógnito, pero sin renunciar a la plasticidad de la imagen y el sonido. Una estética que está en fución del contenido, algo que últimamente se pierde en el cine y que nos suele llevar a navegar entre símbolos y convenciones cinematográficas, olvidando la realidad. La estructura del documental se basa en cinco pacientes que son tratados por los psiquiatras de un hospital de Barcelona, reflejando la parte amarga y a la vez humana de la enfermedad, pero sin renunciar a la curiosidad y al surrealismo de los diagnósticos. Un trabajo y un esfuerzo inmenso el de estos doctores que tratan de buscar un poco de lógica en el delirio. Sabemos desde hace tiempo que la enfermedad está asociada a causas genéticas, aunque se desate por causas sociales pero, reflexiono yo, quizás sea el precio que tengamos que pagar por nuestro complicado cerebro -el de algunos-; una pequeña alteración y todo el orden y las convenciones en las que nos asentamos empiezan a centrifugarse en búsqueda de una cierta verdad. Pitu
miércoles, mayo 06, 2009
BAILE. SÓLO PAREJAS - Sociedad esquizofrénica
Pero ¿y si en una de esas situaciones de compromiso, nos pudiéramos volver invisibles y quedarnos observando? ¿Quién no ha pensado esto alguna vez? Quedarse ahí en medio sin ser visto, mientras los demás siguen bebiendo y su comportamiento es cada vez más desinhibido, más real y, al tiempo, al quedarse sin esa máscara a la que están tan acostumbrados, ese comportamiento que debiera ser el más natural, el más espontáneo, se torna grotesco, risible (pero no hay que olvidar que sólo para el observador invisible: para los que comparten ese universo de hipocresía, todo es normal).
En Baile. Sólo parejas los diálogos no son lo que se dice, sino lo que se piensa. No hay que leer entre líneas. Las entrelíneas son expresas y el diálogo que se oiría en la realidad, de tan conocido, de tan obvio, no hace falta mostrarlo (o, al menos, es suficiente con unos pocos retazos). La realidad son, esta vez, las entrelíneas. Las frases hechas, repetidas hasta la saciedad, han perdido todo significado, así que ¿para qué decirlas?
La obra ofrece una buena oportunidad para reírnos de nosotros mismos. Pero también, en ciertos momentos (pocos, por fortuna), rebosa del humor grotesco y exagerado al que nos tiene acostumbrados Animalario. Habrá (había) espectadores a los que, cuantas más burradas se digan, más risas histéricas les provoca, claro. Y si una de las actrices les agarra la cabeza y se la coloca entre sus pechos, mejor que mejor, una anécdota que podrán contar en sus propias reuniones sociales. Si eso hace que los adolescentes vayan al teatro, lo disfruten y repitan, bienvenido sea.
Al final del espectáculo, apareció Willy Toledo para hacer un breve sketch totalmente ajeno al resto de la obra. ¿Cuál era la razón de este último sketch? Se me escapa. Me pareció totalmente absurdo y sin sentido. Por lo visto, cada cierto tiempo cambia el actor invitado que hace esa breve escena que él mismo elige. Ellos se lo guisan, ellos se lo comen.
FRANK
martes, mayo 05, 2009
7 MINUTOS - ¿Cuánto tiempo es necesario para saber que vas a ver lo mismo una vez más?

¿7 minutos? Bueno, digamos que un pelín más... Ésta es una película para pasar el tiempo, la típica americanada de parejas... pero made in Spain. ¿Es que ahora en España les ha dado por imitar las fórmulas de los gringos? También se ha estrenado Fuga de Cerebros y... a ver que más... nos falta saber cuál será la pareja Meg Ryan-Tom Hanks española.
Nada en contra de este tipo de películas, yo misma las veo y, muchas veces, hasta disfruto de una tarde de sábado sentada frente al televisor devorando un helado y viendo una peli para no pensar, porque, al fin y al cabo, el cine es entretenimiento, ¿verdad?
Bueno, a lo que importa, la película... No nos cuenta nada nuevo, se utiliza la típica fórmula de seleccionar algunas parejas y meternos por un momento en sus vidas. El problema no está en “la típica fórmula”, que me parece que, aunque ya se haya utilizado muchas veces, se ha utilizado a veces muy bien. El pero está en la falta de historia, vamos, que muchos me dirán que es como la vida misma... ¡¡¡pero es que la vida misma no se cuenta en cine!!!
Los personajes, la manera de contar la historia, el comienzo, el final, todo está repetido, todo es predecible. ¿Es que no se puede contar lo mismo de manera distinta? Yo confío en que sí, en que algún día escribiré: “¡Por favor vayan a ver la típica historia de parejas!”.

Pero bueno, está bien si lo que quieres es pasar un rato y salir del cine queriendo que se te caiga el bolso y alguien se agache contigo a recogerlo y... ¡sorpresa! Aunque... de sorpresa nada, porque desde que empezamos a verla, ya sabemos cómo va a terminar.
Noceloni
lunes, mayo 04, 2009
DÉJAME ENTRAR - Un unicornio verde en el WC

¿Han visto ustedes alguna vez a ese venusiano hermafrodita llamado Anthony and the johnsons (detrás del cual se esconde un tal Antony Hegarty)? Se trata de un tipo que canta exactamente como un hermafrodita venusiano, o para que se hagan una idea más precisa, como una ballena azul varada en un inmenso témpano de hielo boreal. Ya saben.
Pues la película Déjame entrar (Let the right one in) es al cine lo que un disco de Anthony and the johnsons (con unas salpicaduras de Björk) a la música. Y no les puedo contar mucho más porque el argumento me lo impide, es más, la peli es tan especialita como un unicornio verde en el cuarto de baño, pero yo sólo les podría decir que es verde y que tiene un cuerno y está en el cuarto de baño… y jamás tendrían ni idea de qué rayos hablo, así que les recomiendo verla.
Sí puedo contar que es una película cargada de una belleza visual gélida, impactante, emocionante, pictórica. Una narración trenzada con cariño de artesano, con desolación ártica, con unos protagonistas/niños asombrosos en cada plano y en cada gesto. El director Tomas Alfredson utiliza sus armas de fotografía y música como un monstruo del jazz capaz de parar el tiempo y jugar con el silencio y con el latido, parar al morlaco en los medios y mirarle a los ojos.
Es una película bella, inquietante y extrañísima por su guión, culpa de un tal John Ajvide Lindqvist y su novela homónima. Yo hubiera preferido otra versión de la misma historia, pero no conozco a este tío y no hablo sueco así que no he podido hacer nada.
Esperemos grandes cosas de esta pareja de nórdicos delirantes.
PD: No hay ninguna posibilidad de que la peli no se convierta de inmediato en icono definitivo de jóvenes y sufrientes emos, góticos, siniestros y demás darksiders de uñas negras y melancólicas adolescencias. Te diré.
PD2: Y por supuesto, si no lo hacen ya, no dejen de escuchar a Anthony and the johnsons y a Björk. Claro.
ARM



